sábado, 22 de julio de 2017

Oh, soledad.

Ayer camino a... no recuerdo dónde, estaba escuchando un programa de radio sobre la dependencia y la soledad de las personas. Refiriéndose a soledad como "no tengo pareja y disfruto de mi propia compañía". Eso me hizo pensar un montón de cosas camino a... donde sea que me estuviese dirigiendo. 

He estado teniendo miedo a la dependencia estos últimos días. No sé si sea porque estoy emocionalmente inestable, porque estoy sintiendo que me estoy volviendo dependiente a mi pareja o porque he tenido sueños rarísimos al respecto. Es más probable que sea todo junto. De hecho, es todo junto, no sé por qué escribo tanto rollo diciendo que no sé si sea por tal y por tal. 

Cuando pienso en volver a ser soltera, lo primero que me digo a mí misma es: "No. Qué miedo volver a estar sola." Lo cual me obsesiona hasta el punto de hacerme sentir obligada a terminar mi relación actual solo para comprobarme a mí misma que no me voy a morir, que toda la vida he estado sola y que unos cuantos meses o años más siendo soltera no me van a hacer nada mal. Todo lo contrario. Tal vez sí quiero volver a estar sola. Enfocarme en mis cosas, ordenar prioridades, dejar que el tiempo pase, descubrirme, disfrutar, conocer, y todas esas cosas que se hacen con o sin pareja (pero con más libertad sin pareja). Me dio mucho miedo pensar que me iba a dar más miedo estar sola. Qué ridículo. No puedo volver a pensar eso. Eso significaría que no estoy cómoda con la soledad y antes de adentrarme en una relación larga y duradera, quiero acostumbrarme a eso. Uno nunca sabe cuándo nos tocará estar solos de nuevo.

Por ahora, sí disfruto de ir al cine sola y soy capaz de comer por mi propia cuenta en un restaurante o área de comidas o lo que sea. Pero en eso no se basa el amor a la soledad, ¿verdad? 

Tantas cosas que quiero hacer y tan poquitas ideas tengo sobre cómo arreglarlo todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario