miércoles, 3 de mayo de 2017

So please, please, please...

let me, let me, let me, let me get what I want... this time. 

Hoy decidí que no te voy a dar la satisfacción. Aunque sí me sentí triste, fue por un montón de razones diferentes a las que creí que sería en dado caso de que pasara exactamente lo que pasó.

Yo soy muy desconfiada. La gente me tiene que demostrar que lo que me está diciendo es verdad. Desconfío hasta de lo que no es relevante en mi vida. Que si un amigo me está contando una anécdota que en realidad no importa si es o no es verdad, pero por alguna razón suena algo descabellada, no puedo evitar pensar que está mintiendo y en mi cabeza seguirá mintiendo hasta que me demuestre lo contrario. Ya sea con fotos, video, con testigos, etc.
Ya sé. Si hay alguien que lea mi blog, que lo dudo, ya debería saber que soy bastante exagerada.

Uno pensaría que me estoy proyectando. Que como soy muy desconfiada quiere decir que mis acciones hacia las demás personas también son dignas de desconfianza pero no es del todo cierto. Cada vez que estoy a punto de decir una mentira, tengo que pensarla un montón para hacerla sonar creíble. Todo tiene que ser perfecto. Tiene que sonar real. Tiene que convencer a la otra persona. Así sea "hoy comí caldo de res", tengo que asegurarme de que aquella persona no tenga manera de saber que no comí caldo de res, sino picadillo. Veo todos los escenarios posibles. Que tal vez se puedan encontrar con mi mamá en el súper y salga a la plática que mi mamá hizo picadillo para comer. Si existe esa posibilidad, si sé que mi mamá va a salir al súper hoy, entonces no puedo decir esa mentira. No puedo twittear que comí picadillo en caso que esa persona me stalkee por twitter y se entere que le mentí. No puedo decirle a otra persona que comí picadillo por si de repente sale en una conversación. De verdad considero todos los posibles escenarios porque me caga que la gente se entere que soy una mentirosa. Así de minuciosa soy. Así de mucho odio las mentiras. Por eso mismo, evito mentir lo más que pueda y si me atrapan en la mentira... pues ya luego me las arreglaré. Pero de verdad, odiaría que la gente me considerara una mentirosa.

Creo que nunca lo he mencionado aquí, pero todas las cosas que he hecho, aunque pudiesen parecer malas, nunca fue con una mala intención. Lo que me da más miedo en la vida es dañar a las personas que me importan. O dañar gente en general. Reconozco que a veces sí me he pasado, como aquella vez en la que le oculté a mi en-esa-época novio el haber estado hablando con mi ex. O como cuando le rechazaba las salidas a un pretendiente hasta que se dio cuenta que ya estaba saliendo con alguien más. O como cuando a la misma persona le hice creer que me gustaba cuando no era cierto y seguí saliendo con él. He hecho cosas que han lastimado a las personas, no lo niego, y la verdad es que lo siento mucho. Yo no soy ese tipo de persona. Les puedo asegurar que soy una persona cero egoísta y me atrevo a justificar mis acciones con mi inmadurez o mi ansiedad. Tal vez sí lo era antes, pude haber sido egoísta hace unos años, pero estos últimos han sido de los más tortuosos en mi vida que mi alma, mi corazón, mi sentido común, mi cerebro, lo que sea, no me deja ser de esa manera. Entonces, y a esto voy, porque siento que he saltado de tema en tema: Cuando se acerca a mí una persona que me quiere hacer daño, de verdad no puedo entender por qué quiere hacer eso. ¿Cuál es el afán? Es normal que desconfíe de esa persona. Si alguien se me acerca sospechosamente y hay red flags en su comportamiento y en las cosas que dice, es solo natural que desconfíe. Es el sexto sentido. Y como desconfío, me alejo y como me alejo, lo dejan así, lo cual me confirma mis sospechas y me hace darme cuenta que, como en previas ocasiones, estaba en lo correcto y mi sexto sentido es algo mágico.

Cuando las personas se acercan a mí para lastimarme (o lastimarme, otra vez) de verdad no puedo evitar mas que sentirme triste. Yo no te he hecho nada. Yo nunca he buscado lastimarte. Me duele que quieras hacerme eso. Ni siquiera te conozco.

Aunque he de admitir que yo también tengo un poco la culpa y les dejo acercarse. Aún sabiendo, a algunas personas las dejo volver solo para que me enseñen más lecciones de vida.

Sé que esto puede sonar bieeeen exagerado y como que "toooodos buscan lastimarme" y no es cierto, solo algunas personas. 
Lo que sí es cierto es lo que dijo el presidente Snow en Sinsajo: "son las cosas que más amamos las que nos destruyen."
Aquellas personas que amamos, a quienes nos entregamos, tienen el poder de hacer y deshacer a su antojo. Y qué curioso, ¿no? Es algo que nunca nunca nunca voy a poder entender. Y es algo que he pensado preguntarle a esas personas a ver si me iluminan y me hacen ver sus razones. ¿Cómo lastimas a quien te ama? Más cuando es un amor tan puro. Tendría que arrancarme el corazón antes de. 

Y entonces, es eso. ¿Por qué? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario