martes, 3 de diciembre de 2013

El día que casi morí

No creo que alguna vez llegue a olvidar el día. 21 de noviembre de 2013.

No sé qué tan seguido la gente piense que puede morir en cualquier momento, y de ahí el dicho de "vive tu día como si fuera el último de tu vida". Porque definitivamente, yo no tenía en mente ser atropellada por un autobús.

De lunes a viernes voy a la escuela y salgo a las 8 de la noche, a veces un poco antes, a veces un poco después. Ese día era jueves, sólo tuve un laboratorio y clase de anatomía... vimos el mesencéfalo porque ya estamos viendo neuroanatomía. Me acuerdo perfectamente de la clase, pero no recuerdo cuando salí, cuando le mandé un mensaje a mi novio diciéndole que ya iba para mi casa y tampoco recuerdo haber decidido cruzarme la avenida una calle después en lugar del puente peatonal que está frente a mi facultad, mucho menos recuerdo el impacto.

No vi toda mi vida frente a mis ojos, como dicen y... aunque permanecí consiente todo el tiempo, yo no recuerdo nada todavía y espero no hacerlo. Es decir, tengo lagunas... recuerdo que me preguntaban mucho mi nombre, mi edad, en dónde estudiaba... recuerdo que les dije que no tenía seguro, y FUCK, ahí la importancia de tener seguro. Uno cree que nunca le va a pasar nada y luego te atropellan.

De las pocas cosas que recuerdo... la principal es el dolor que sentí cuando me metieron una sonda al pulmón. Lo hicieron sin anestesia porque podía morir de un paro respiratorio y tenía que ser rápido. Cortaron mi piel, mis músculos, metieron la sonda y atravesaron el pulmón derecho. Dolor, ardor y mucha tos, pero más dolor que nada.

Haciendo suposiciones, el camión me golpeó del lado derecho, porque todo lo herido internamente es del lado derecho y lo superficial, raspones y cosas así, son del lado izquierdo. El golpe me fracturó la pierna, la mano, y dos costillas del lado derecho. Las costillas a su vez, lastimaron el pulmón, lo "desinfló", por así decirlo y le causó un hematoma al hígado, es decir que lo raspó, lo lastimó y sangró. Estuve dos días en terapia intensiva y 4 días en piso. Estaba en terapia intensiva porque tenían que vigilar que mi hígado se fuera recuperando en lugar de agravando porque si el sangrado aumentaba, tenía que entrar en cirugía. Gracias a Dios que mi hígado es bien bad-ass y se recuperó. Esos 6 días tuve la sonda metida en el pulmón esperando que recuperase su tamaño normal.

Dos semanas después sólo tengo las fracturas, esperando a que los huesos solden. Tengo un clavo en mi mano derecha y un pie izquierdo muy muy herido y una espalda llena de raspones y con un agujero donde anteriormente estaba la sonda. Las costillas me duelen como mierda y el pie izquierdo a veces me duele un poco más.

Según los doctores, van a ser 3 semanas de recuperación, así que espero ya estar bien para las fiestecitas decembrinas.

Ésta me dolió en el alma (y físicamente). No se dejen atropellar por autobuses.

No hay comentarios:

Publicar un comentario