Hace unos días se perdió mi perrita. Para aquellos que no sepan, tengo 4 perritos. Y a diferencia de lo que dicen muchas mamás (y sí, me acabo de comparar con una mamá) yo sí tengo favorito. En primer lugar está Doggy, que es mi bebé precioso hermoso de mamá. Luego le sigue Peter, luego sigue Abby y finalmente la gorda. Tengo mis favoritos, pero eso no quiere decir que los ame menos. He ahí la diferencia.
El punto.
Hace unos días se perdió Abby. Siempre me pasan este tipo de cosas a mí y solo a mí. Eran como las 2 de la tarde y los saqué para bañarlos a la terraza. Mientras se secaban, yo me metí a bañar y los dejé ahí. Salí de la regadera y me puse a comer ya que no había tocado bocado en toda la mañana. De repente empecé a escuchar que Doggy chillaba y me congelé. A Doggy le vale madre la altura y se pone justo en la orillita de la barda de la terraza (en el segundo piso) para ladrarle a los gatos o a la gente que vaya pasando, entonces mi primer pensamiento fue que el pendejo de mi perro se había caído desde el segundo piso por SEGUNDA VEZ. (La primera no le pasó nada). Soy híper lenta para reaccionar en estos casos, así que sólo me puse de pie y empecé a decir "no, no, no, no", como si eso de alguna forma me hiciese viajar en el tiempo y evitar el incidente.
Todo pasó muy rápido. Resulta que mi perro no se aventó del segundo piso, sino que de alguna forma lograron abrir la reja y salieron corriendo. El perro del vecino se les había salido y se le estaba intentando montar a Doggy (por eso chillaba). Peter, Doggy y la gorda se subieron algo asustados (por la miruñilla del perro) y Abby salió corriendo hacia la avenida. Ahora, mis perros ya se han salido y siempre regresan solitos (al menos Abby, Doggy y Peter) pero desde que empezaron a asustar gente ladrándoles y mordiéndoles, entre más rápido los agarramos, mejor.
Metí a mis otros 3 perros a la casa y me bajé en chinga para ir a buscar a Abby en la camioneta con mi mamá. Es muchísimo más fácil atrapar a los perros si vamos en un carro porque se suben súper rápido como creyendo que vamos a ir a otro lugar a pasear.
Dimos varias vueltas en las calles cercanas y Abby no aparecía. Ahora, desde aquí yo me empecé a asustar. No era normal que no estuviera. Casi nunca se sale de la calle, si acaso solo para ir a la de a lado pero esta vez se había ido más lejos. Estuvimos como media hora dando vueltas y vueltas y nada. Nos regresamos a la casa esperando que ya estuviera ahí pero no estaba. Mi mamá tenía que llevar a mi hermano a unas vueltas y le avisó a mi papá que cuando regresara le echara un ojo a las calles para ver si la veía. Mi hermana salió a buscarla caminado. Para ese momento, hora y media después de que Abby se hubiese salido, yo ya estaba destrozada. Como ya mencioné, no era normal que se hubiera ido tan lejos. Abby ya se había perdido antes por 4 días completos y el hecho de que la encontrara una amiga de mi hermana que vivía en una colonia cercana fue un milagro. Esta vez, decía, esta vez ya no iba a tener tanta suerte.
Peter también se nos había perdido pero él regresó a los 3 días. La gorda se salió corriendo asustada una vez también y la encontramos 3 días después gracias a unos anuncios que publicó mi ex en internet. A Peter lo han atropellado dos veces y a Doggy una. Los cuatro perros se han cruzado una avenida súper concurrida y han regresado bien. Todo eso, de cierta manera lo consideré entre suerte y milagro. Esta vez, seguro mi suerte ya se había acabado. Preguntándole a la gente de la calle, decían que Abby se había ido en dirección a una avenida muy grande donde siempre veo perros atropellados para mi desgracia.
Siempre he dicho que tengo una suerte de la chingada. Es decir, todo me pasa a mí. A mí me tuvieron que sacar de la prepa. Yo tuve que volver a cursarla. Después, elijo una carrera que de plano no. Decido cambiarme de carrera. Luego me atropella un camión y pierdo un semestre. Siempre siempre que los perros se han perdido, toca que YO los saqué. No sé, sé que suena algo bien menso, sé que no tengo fundamentos para decir que tengo muy mala suerte, pero entre las personas que conozco, creo que su suerte es medianamente normal. Sí, que pasen cosas malas es inevitable, pero también la parte víctima de mi cerebro me ha hecho creer que a mí es a la que peor le va en todo.
En fin. Me pasé toda la tarde chillando, pensando que ya no la íbamos a encontrar. Los perros han pasado por tanto también y ya se les acabó la suerte, tanto a ellos como a mí. Ya no voy a volver a ver a Abby, la van a atropellar en la avenida, o le van a hacer algo, o se va a morir de hambre, no va a encontrar el camino regreso a casa, ya fue. Ya fue, ya fue, ya fue.
Anduvimos como 5 horas en el carro buscándola. No joke. Para las 10 de la noche, como no podía simplemente quedarme ahí sin hacer nada, decidí ir a la gasolinera a cargar los últimos 100 pesos de gasolina y darle otras mil vueltas a la colonia o lo que sea que 100 pesos me alcanzasen. Terminé de cargar gasolina, encendí el carro y se ahogó. Ya me había pasado esto antes y solo era cuestión de presionar el acelerador hasta que arrancara, pero esta vez no quiso prender. Estuve al menos 15 minutos estorbando en la bomba de gas porque el carro no quería encender. Mi mamá me habló llorando para decirme que Abby ya había regresado y que en dónde estaba. Me solté a llorar ahí en la gasolinera y le dije que fuera por mí para mover el carro. El señor de la gas nos ayudó a estacionarlo, fui al oxxo a comprar unas cosas, mi mamá se subió al carro y lo encendió a la primera.
Llegué a la casa directo a ver a Abby, noté que estaba cojeando, me preocupé un poco pero ya estaba tranquila.
Y luego ahí caí en cuenta. Que... fuck, las cosas malas van a seguir pasando. El que me pasen este tipo de cosas malas, no tiene nada que ver con que esté o no esté bautizada (ese es un tema aparte). Tengo muchísima suerte. Y por suerte me refiero a que estoy bendecida en tantas maneras que es inverosímil que todavía dude de la grandeza de Dios.
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