lunes, 8 de febrero de 2016

No me gustan los antros

El fin de semana pasado fui con unas amigas a festejar por adelantado el cumpleaños de Meli y visitamos un antro.
Creo que ésta sería la cuarta vez que voy a un antro y... agr, los odio. Los odio rotundamente. Solo bailo cuando estoy ebria, no me gusta toda la gente amontonada y en definitiva no aprecio a los tipos pegándoseme por atrás.

Siempre que tomo fuera termino mal, y eso es algo que tengo que cambiar. Entonces tengo dos opciones, o no tomo en lo absoluto, o aprendo a controlarme. Aprender a controlarme es difícil, más cuando no te das cuenta de la cantidad de alcohol que estás tomando. Entonces lo que haré ahora es ponerme un límite: No tomar más de X. Que sé que es los seguro.

Volviendo al tema, odio los antros. Disfruto muchísimo más el estar en mi casa, o casa de alguien más, tomando tranquilamente, jugando juegos de mesa, escuchando la música que me gusta y solo disfrutando el momento, en lugar de estar en un lugar abarrotado de gente, donde no puedes platicar a gusto, donde te encuentras el baño llenísimo y con -probablemente- tipas vomitándose.

Odio los antros, y odio tener que "arreglarme" para ir a uno.

Pero esta vez estuvo divertido, porque no tomé tanto y porque fue gracioso el hecho de que estuviera llenísimo y no nos podíamos mover.

Foto en el baño, de derecha a izquierda: Reyna, Meli y yo.

Entre otras noticias, me corté el cabello y me peinaron para ese día. Mas que nada era para saber cómo podía arreglarme el cabello, pero aproveché que iba a salir. Hasta el momento... pues no está mal. A fin de cuentas, me crece rápido el cabello.

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