martes, 9 de febrero de 2016

life doesn't always go as planned

En todo el día no he podido dejar de pensar en eso.

No sé cuánto tardó el pensamiento en llegar a mi área de razonamiento... o algo así, pero se los juro que me golpeó en el cerebro e hizo que me quedara unos segundos inmóvil. 
Me puse a analizar a toda la gente que veía en la calle, en el autobús, cualquier persona que se me cruzaba, la veía detenidamente hasta poder analizarla. Hoy vi a dos chavas llorar. Una en el baño de mi escuela y la otra en el centro donde esperaba el autobús. 
Pensé en una persona cercana, que perdió a su esposo y ahora cuida de sus tres hijas, dos de ellas lo suficientemente adultas como para aportar algo de dinero a la casa. Pensé en aquella otra conocida, quien perdió a su esposo en un accidente automovilístico. 
Pensé en aquellas mujeres engañadas por sus esposos, reemplazadas por alguien más, abandonadas con hijos. Pensé en aquellas personas que habían perdido a alguien cercano demasiado pronto... o tan siquiera más pronto de lo que esperaban. Pensé en las personas que le dedicaron años a sus estudios y creyeron que era suficiente como para vivir una vida cómoda pero ahora están desempleadas o con un trabajo mediocre. Pensé en aquellas personas que creyeron estar con el amor de su vida y estuvieron apunto de casarse, pero ahora están solas intentando asimilar las cosas. Pensé en las personas que creyeron para los 25 años ya tener su vida resuelta y todavía no tienen nada. Pensé en los que tienen más de 40 años y siguen viviendo con sus padres, siendo que ellos ya se veían fuera de sus casas para los 30 máximo. Pensé en todas las mujeres/hombres divorciados que ahorita mismo están perdiendo la cabeza y nos saben cómo recuperar esa parte de su vida que ahora no está.

Nadie tenía ni la más mínima idea de que las cosas iban a resultar así.

Pensé en mi mamá. Cuando mi mamá me cuenta cosas de cuando tenía mi edad. Las cosas que hacía, las personas que frecuentaba, los lugares donde trabajaba... ¿alguna vez se imaginó que en un futuro sería lo que es ahora? 

¿No tenemos todos esa idea de que las cosas van a terminar bien? 

Hasta este día he estado pensando que todo va a salir bien al final. Que encontraré a alguien que me ame tanto como yo lo amo a él, que tendré hijos sanos, que seré toda una profesional con un buen salario, que viajaré a tal y tal lugar, que viviré bien, pero hell... ¿no es eso lo que nos hace decepcionarnos? ¿No es eso lo que nos pega más fuerte? ¿Cuando nos damos cuenta que nuestra realidad no es ni lo más parecido a lo que pensábamos que sería?
¿Entonces? ¿Cómo se supone que debemos vivir? ¿Sin esperar nada? ¿Bajando nuestras expectativas?
"Sabes, sí quiero encontrar el amor, casarme y tener hijos, pero si nada de eso pasa... pues bueno, da igual." 
Para no sufrir.... ¿todo tiene que darnos igual? ¿O simplemente no debemos estancarnos tanto en lo que no fue, lo que ahora no es y probablemente no será? ¿Qué debo hacer para no vivir decepcionada de mi incierto futuro? 
Claro que quiero terminar mi carrera, ser doctora, ayudar a mucha gente, viajar, enamorarme, casarme, irme de luna de miel a Europa o Grecia o Asia, tener 4 hijos, etc. 
Pero si nada de eso pasa... ¿qué? 
¿Qué tal si muero mañana? ¿Qué tal si me da cáncer y me diagnostican 3 meses de vida? ¿Qué tal si muero a los 50 de un ataque al corazón? ¿Qué tal si tengo un accidente a los 30? ¿Qué tal si soy infértil? ¿Qué tal si nunca encuentro el amor? ¿Qué tal si mi esposo me engaña? (Viendo que es más común de lo que había pensado) 
Si nada de lo que planeo pasa... Supongo que la gente aprende a vivir con eso. Así como mis papás. Así como mi abuela, así como mis tías divorciadas o viudas, así como mis amigos que han perdido personas importantes en sus vidas. Supongo que a todo te acostumbras y... a fin de cuentas la gente hace lo que tiene que hacer para sobrevivir. 

Creo que el truco es... no tanto el que te dé igual si sucede o no, porque de alguna manera tienes que hacer lo que tienes que hacer para conseguir el futuro que quieres conseguir, sino mas bien... tener en cuenta que a pesar de esforzarte con todas tus fuerzas por algo, puede o no puede que lo consigas. 
Y eso está bien. Se vale fallar. Se vale no tener algo por lo que te esforzaste bastante. Vamos aprendiendo con cada experiencia fallida. No todo sale como queremos. Y eso está bien porque... no pudo haber sido de otra manera. Es lo que es. Solo hay que aceptarlo. Y esforzarse por salir de esa situación si es que es incómoda. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario