He imaginado esta escena más veces de las que me gustaría admitir.
Imagino que nos encontramos. En un restaurante, en una librería, en la tienda de videojuegos o en alguno de los centros comerciales que solíamos frecuentar. Nótese que he descartado el centro porque sé que no te gustan las multitudes y no tendrías donde estacionarte. Imagino que estoy ensimismada en lo que sea que fuese para lo que entré a ese lugar. Espero que para ese entonces yo ya no te esté buscando entre la multitud porque he de admitir que a veces todavía lo hago.
Entras al lugar y me ves. Te sorprendes, te pones nervioso, te alegras y te entristeces, todo a la vez. Que conste, tú me verás primero porque has de saber que yo soy muy distraída. Has de saber también que si se da la casualidad de yo ser la primera en verte, no me plantaré enfrente de ti a saludarte. Probablemente me esconda.
Te acercas a mí. La verdad es que preferiría que estuvieses solo pero la posibilidad de que eso llegue a pasar es bajísima.
No he pensado en cómo me saludarás. Puede ser un "¡Hola!". Dios, espero que sea un simple hola. Pero en dado caso de que decidas llamarme por mi nombre, espero que te sea tan extraño pronunciarlo en voz alta como para darte un sabor agridulce en la boca y que lo sientas como ácido recorriendo tu esófago.
No he pensado en cómo me saludarás. Puede ser un "¡Hola!". Dios, espero que sea un simple hola. Pero en dado caso de que decidas llamarme por mi nombre, espero que te sea tan extraño pronunciarlo en voz alta como para darte un sabor agridulce en la boca y que lo sientas como ácido recorriendo tu esófago.
Para serte sincera, ya no recuerdo tu voz.
"¿Quién es esta persona?", "¿Cómo es que sabe mi nombre?", "Mierda, que no le recuerdo." Serán algunas de las cosas que me pasarán por la mente. Me perdonarás si parezco algo confundida, pero es que me he estado esforzando bastante para olvidarte que creo que para ese entonces ya lo tendré resuelto.
Me tomará 5 segundos reaccionar. Cinco segundos que me permitirán alterarme a sobremanera. 5 segundos para recordarte. Porque no soy idiota, aunque a veces lo pretenda. Porque da la casualidad que tengo excelente memoria para los recuerdos dolorosos.
Ruego a Dios porque me deje articular las palabras correctas. Un "Hey, ¿qué onda?" sería buena respuesta. Ni tan alegre, ni tan apagado, solo neutral. Nunca un "¿cómo has estado?", porque aunque sí me intrigaría saber, me pondría triste escuchar que tú has estado tan bien cuando yo estuve tan mal.
Ruego por poder disimular el temblor de mis manos y por mantenerme de pie aunque sienta que las piernas no puedan cargar con mi propio peso. Tal vez te hable un poco más alto de lo normal, pero tienes que saber que será para ocultar los escandalosos y acelerados latidos de mi corazón. Puede ser que empiece a ponerme roja, y si eso llega a pasar, culparé a la calefacción o el abarrotamiento del lugar.
Ya cuando me haya relajado y hallamos conversado de una manera decente... Cuando ambos sepamos que llegó la hora de decir adiós, sentiré un nudo en la garganta. Lo suficientemente pequeño como para evitar que se me quiebre la voz, pero lo suficientemente grande para sentirlo y batallar al pasar la saliva.
No me despediré de beso porque mi piel no soportaría tocar la tuya sin alterarse en sobremanera. No te dejaré tocarme porque me ha costado olvidar la sensación de tus labios sobre cualquier parte de mi cuerpo. No dejaré que te acerques a mí porque tengo una increíble memoria para los aromas y ya me has arruinado bastantes lociones.
Al momento de decirnos adiós y ambos partir a nuestras correspondientes direcciones, maldeciré al destino por haberte puesto en mi camino por tan corto periodo de tiempo y me preguntaré cuándo se dignará a juntarnos de nuevo.
Sentiré aquellos sentimientos que había pasado meses enterrando, tan a flor de piel que me harán llorar, pero solo hasta que me haya alejado lo suficiente de ti como para que no me veas ni en la distancia. Pensaré en cuánto te amo pero también en cuánto detesto lo que hiciste y cómo lo manejaste.
Lloraré. Me pondré bien. Te superaré. Hasta que te vuelva a ver y tenga que volver a empezar todo de nuevo.
Está bien si no te vuelvo a ver nunca. En serio está bien.
Está bien si no te vuelvo a ver nunca. En serio está bien.
Update: Este escrito es un desastre con la conjugación de los verbos. Desastre total.
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