Te he extrañado cada hora.
¿La peor parte?
Que me toma por completo de sorpresa.
Me veo caminando por ahí, esperando encontrarte,
no por una razón en específico, sino por mera costumbre,
o porque he visto algo que quiero contarte, o porque quiero escuchar tu voz.
Entonces me doy cuena que ya no estás ahí y que probablemente ya no estarás
y cada vez... cada puta vez, se siente como si una ráfaga de viento me golpease para dejarme sin aliento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario