Hasta donde yo sé, te gusta jugar con mis sentimientos. Cuando estás vulnerable acudes a mí a que te dé un poco de cariño. Y te aprovechas. Te aprovechas porque siempre he tenido cariño para ti. Porque no importa cuántas veces me lo niegue, siempre te querré.
Puede que hayas llegado en una época en la que yo también estoy vulnerable. Puede que yo también ansíe cariño para sentirme tan siquiera un poco amada. Siempre me haces caer. Y en realidad no sé qué es lo que me atrae tanto de ti.
Eres egoísta. Eres la persona más egoísta que conozco. O al menos conmigo. Siento que me tomas por sentado. Que siempre quieres recibir, pero pocas veces estás dispuesto a dar.
Esta vez ya lo sé. Tuvieron que pasar años para darme cuenta de lo que hacías y de por qué lo hacías. Tuve que experimentar otras cosas para poder analizarte.
Esta vez sí es diferente. Esta vez sí sé por qué no puedo volver a enamorarme de ti, y es que tú y yo sabemos muy bien por qué no podemos funcionar. Además de que una cuarta vez ya serían demasiadas oportunidades.
"Siempre hemos funcionado mejor como amigos."
No podemos funcionar de nuevo porque eres un egoísta, porque yo tiendo a dar más de lo que puedo, porque estamos mejor como amigos, porque nunca ha sido mutuo el sentimiento y claro, la más importante: porque estás lejísimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario