martes, 30 de mayo de 2017

Boy, I'm the luckiest girl in the world.

Hace unos días se perdió mi perrita. Para aquellos que no sepan, tengo 4 perritos. Y a diferencia de lo que dicen muchas mamás (y sí, me acabo de comparar con una mamá) yo sí tengo favorito. En primer lugar está Doggy, que es mi bebé precioso hermoso de mamá. Luego le sigue Peter, luego sigue Abby y finalmente la gorda. Tengo mis favoritos, pero eso no quiere decir que los ame menos. He ahí la diferencia.

El punto.

Hace unos días se perdió Abby. Siempre me pasan este tipo de cosas a mí y solo a mí. Eran como las 2 de la tarde y los saqué para bañarlos a la terraza. Mientras se secaban, yo me metí a bañar y los dejé ahí. Salí de la regadera y me puse a comer ya que no había tocado bocado en toda la mañana. De repente empecé a escuchar que Doggy chillaba y me congelé. A Doggy le vale madre la altura y se pone justo en la orillita de la barda de la terraza (en el segundo piso) para ladrarle a los gatos o a la gente que vaya pasando, entonces mi primer pensamiento fue que el pendejo de mi perro se había caído desde el segundo piso por SEGUNDA VEZ. (La primera no le pasó nada). Soy híper lenta para reaccionar en estos casos, así que sólo me puse de pie y empecé a decir "no, no, no, no", como si eso de alguna forma me hiciese viajar en el tiempo y evitar el incidente. 

Todo pasó muy rápido. Resulta que mi perro no se aventó del segundo piso, sino que de alguna forma lograron abrir la reja y salieron corriendo. El perro del vecino se les había salido y se le estaba intentando montar a Doggy (por eso chillaba). Peter, Doggy y la gorda se subieron algo asustados (por la miruñilla del perro) y Abby salió corriendo hacia la avenida. Ahora, mis perros ya se han salido y siempre regresan solitos (al menos Abby, Doggy y Peter) pero desde que empezaron a asustar gente ladrándoles y mordiéndoles, entre más rápido los agarramos, mejor. 
Metí a mis otros 3 perros a la casa y me bajé en chinga para ir a buscar a Abby en la camioneta con mi mamá. Es muchísimo más fácil atrapar a los perros si vamos en un carro porque se suben súper rápido como creyendo que vamos a ir a otro lugar a pasear. 
Dimos varias vueltas en las calles cercanas y Abby no aparecía. Ahora, desde aquí yo me empecé a asustar. No era normal que no estuviera. Casi nunca se sale de la calle, si acaso solo para ir a la de a lado pero esta vez se había ido más lejos. Estuvimos como media hora dando vueltas y vueltas y nada. Nos regresamos a la casa esperando que ya estuviera ahí pero no estaba. Mi mamá tenía que llevar a mi hermano a unas vueltas y le avisó a mi papá que cuando regresara le echara un ojo a las calles para ver si la veía. Mi hermana salió a buscarla caminado. Para ese momento, hora y media después de que Abby se hubiese salido, yo ya estaba destrozada. Como ya mencioné, no era normal que se hubiera ido tan lejos. Abby ya se había perdido antes por 4 días completos y el hecho de que la encontrara una amiga de mi hermana que vivía en una colonia cercana fue un milagro. Esta vez, decía, esta vez ya no iba a tener tanta suerte.

Peter también se nos había perdido pero él regresó a los 3 días. La gorda se salió corriendo asustada una vez también y la encontramos 3 días después gracias a unos anuncios que publicó mi ex en internet. A Peter lo han atropellado dos veces y a Doggy una. Los cuatro perros se han cruzado una avenida súper concurrida y han regresado bien. Todo eso, de cierta manera lo consideré entre suerte y milagro. Esta vez, seguro mi suerte ya se había acabado. Preguntándole a la gente de la calle, decían que Abby se había ido en dirección a una avenida muy grande donde siempre veo perros atropellados para mi desgracia. 

Siempre he dicho que tengo una suerte de la chingada. Es decir, todo me pasa a mí. A mí me tuvieron que sacar de la prepa. Yo tuve que volver a cursarla. Después, elijo una carrera que de plano no. Decido cambiarme de carrera. Luego me atropella un camión y pierdo un semestre. Siempre siempre que los perros se han perdido, toca que YO los saqué. No sé, sé que suena algo bien menso, sé que no tengo fundamentos para decir que tengo muy mala suerte, pero entre las personas que conozco, creo que su suerte es medianamente normal. Sí, que pasen cosas malas es inevitable, pero también la parte víctima de mi cerebro me ha hecho creer que a mí es a la que peor le va en todo. 

En fin. Me pasé toda la tarde chillando, pensando que ya no la íbamos a encontrar. Los perros han pasado por tanto también y ya se les acabó la suerte, tanto a ellos como a mí. Ya no voy a volver a ver a Abby, la van a atropellar en la avenida, o le van a hacer algo, o se va a morir de hambre, no va a encontrar el camino regreso a casa, ya fue. Ya fue, ya fue, ya fue. 

Anduvimos como 5 horas en el carro buscándola. No joke. Para las 10 de la noche, como no podía simplemente quedarme ahí sin hacer nada, decidí ir a la gasolinera a cargar los últimos 100 pesos de gasolina y darle otras mil vueltas a la colonia o lo que sea que 100 pesos me alcanzasen. Terminé de cargar gasolina, encendí el carro y se ahogó. Ya me había pasado esto antes y solo era cuestión de presionar el acelerador hasta que arrancara, pero esta vez no quiso prender. Estuve al menos 15 minutos estorbando en la bomba de gas porque el carro no quería encender. Mi mamá me habló llorando para decirme que Abby ya había regresado y que en dónde estaba. Me solté a llorar ahí en la gasolinera y le dije que fuera por mí para mover el carro. El señor de la gas nos ayudó a estacionarlo, fui al oxxo a comprar unas cosas, mi mamá se subió al carro y lo encendió a la primera. 

Llegué a la casa directo a ver a Abby, noté que estaba cojeando, me preocupé un poco pero ya estaba tranquila. 

Y luego ahí caí en cuenta. Que... fuck, las cosas malas van a seguir pasando. El que me pasen este tipo de cosas malas, no tiene nada que ver con que esté o no esté bautizada (ese es un tema aparte). Tengo muchísima suerte. Y por suerte me refiero a que estoy bendecida en tantas maneras que es inverosímil que todavía dude de la grandeza de Dios. 

lunes, 29 de mayo de 2017

Como quien escribe una canción de amor

Solo escribo esto porque estoy un 98% segura de que lo estás leyendo. Aún así hayas dicho que no. Aún así te hayas hecho pato y mencionado otro blog (que para serte honesta, me sorprendió que recordaras :P). 

En este blog hablo de ti en casi 100 entradas. la verdad no llevo la cuenta, pero sí te llevaste todo el 2015 y algo del 2016. Tienes todo el derecho a leerlas porque son sobre ti y el hecho de que haya bloqueado mi blog es solo porque me asusté. Está bien si personas desconocidas o personas que me conocen muy bien leen mi blog, pero tristemente tú ya no eres ni una, ni otra. Y no lo digo con afán de joder, o de hacerte sentir mal, es solo lo que es. Ojalá fueses una u otra. Le tiro más a la última pero no es algo que dependa de mí completamente. 

En fin. Sabes que me gusta tener la razón. Deberías saber también que he analizado todos y cada uno de tus comentarios y aunque sé que tú hablas al chicle, yo escojo cuidadosamente qué decirte por miedo a cagarla o a malinterpretaciones. 

Solo quiero eso. Que tengas cuidado con lo que digas y que no des pie a malos entendidos. 

¿Cuántas cucarachas habré pisado mientras corría?

Está en la naturaleza del humano el cuestionarse todo a su alrededor. De eso no hay duda. El porqué mucha gente decide no hacerlo, bueno... eso sí no lo sé, pero me lo pregunto constantemente. Ya he mencionado esto muchas veces: mi cabeza siempre está trabajando. Me siento como Malcolm in the middle solo que sin el IQ tan alto. Mi cerebro casi nunca trabaja de una manera muy productiva, casi siempre está divagando sobre cosas que no tienen (o no deberían) tener relevancia en mi vida.

Cuando salgo a correr, sí me pregunto cuántas cucarachas habré pisado mientras corro. Me pregunto si alguna vez viajaré a Japón. ¿Terminaré la carrera? ¿Tendré hijos? Y si sí, ¿cuántos? ¿Me casaré? ¿Me enamoraré tan fervientemente como suelen mencionar las novelas y películas románticas? ¿Escribiré un libro en un futuro? Si las cosas me han pasado de momento han sido "medianamente" feas, ¿cuándo y qué será lo peor que me pase en la vida? Yo sé que todas las cosas en la vida pasan por algo, pero... ¿por qué cosas pasan? ¿Por qué últimamente me he vuelto muy manipulable? ¿Alguna vez dejaré de trabajar en donde llevo 5 años trabajando? ¿Volveré a Netflix? ¿Viviré en el extranjero? ¿Cuándo me meteré a terminar de estudiar los idiomas que tengo pendientes? ¿Algún día me daré cuenta que la he cagado con la carrera y que en realidad quiero escoger otra? ¿25 años es ser muy vieja para cambiar de carrera? ¿Seré rica? ¿Tendré un esposo rico? ¿Algún día me dejará de importar el dinero? ¿Podré mantener a mis papás cuando sean grandes? ¿Ganaré lo que quiero? ¿Cuando me case, si es que me caso, seguiré hablando con mis amigas de la misma manera que hablo ahora? ¿Algún día dejaré de buscar el amor en otras personas? ¿Algún día me sentiré tan independiente como para mandar a todos al carajo? ¿Aprenderé a decir que no? ¿Por qué sigo esperando que ciertas personas se disculpen conmigo? ¿Seré ama y señora de veinte mil perros? ¿Podré abrir mi propio refugio para perros de la calle? ¿HARÉ ALGO IMPORTANTE CON MI VIDA?

To be continued. 

lunes, 22 de mayo de 2017

Linger es mi canción

Creo que hay otra entrada muy muy parecida a ésta, sino es que igual. Siempre he dicho que Linger es mi canción. Esa canción me pone triste instantáneamente apenas empieza a sonar la guitarra. Es mi canción, porque habla de lo que siento con respecto a las relaciones. A todas las que he tenido. De verdad, no puedo enfatizar lo suficiente (¿creo que esta frase tiene más sentido en inglés?) todas las mil emociones que me hace sentir. 


Cuando escucho esta canción, siempre, siempre, siempre, está acompañada de un montón de recuerdos. Si pudiera, haría un video con fotos, clips y de fondo esta canción. 

Es una de las mejores canciones que he escuchado y significa mucho para mí.

Valeria en la toma de decisiones

Siempre apesto para elegir cosas. Todo me va mal. Justo hace dos semanas fui a una tienda a comprarme una blusa y la elegí grande sabiendo que me iba a quedar un poco grande. Como soy terca, igual la compré pensando que aunque estuviese un poco grande, se iba a ver bien. Hoy día, la blusa me cuelga y se me ve un súper escotazo no del todo sexy, al menos no para mí.

Cuando tomo decisiones, me dejo llevar. Me dejo llevar un chingo. Y yo sé, yo sé que muchas veces es lo que el corazón te dicte y mamada y media. Sin embargo, en esta "etapa" de mi vida, ya no me siento tan libre de tomar las decisiones que tomo. Sé que cada cosa tiene una consecuencia y que un gran poder conlleva una gran responsabilidad... (ok, nooooo) (PERO SÍIII). Me toma el doble del tiempo decidirme por algo. Le hablo o no le hablo. Me compro eso o aquello. Lo digo o no lo digo. Ensalada o hamburguesa. Café o dormir. Estudiar o hundirme en depresión. Tan, tan, taaaan difícil.

Las cosas son más complicadas ahora.

sábado, 13 de mayo de 2017

Uber experience

Hoy fue mi primer día como conductora de Uber. Fue una experiencia interesante. En todos los mundos posibles que había en mi cabeza, nunca en la vida me imaginé siendo "chofer temporal" de alguien. Pero es parte de vivir. Siempre pasan cosas inesperadas. Ya luego tendré pláticas de extraños my interesantes que contar. 

Al principio no quería. La verdad es que no manejo tan bien como para ser chofer de alguien y usar el GPS mientras manejo es algo que me asusta bastante porque cualquier distracción te puede hacer chocar. Aunque debo admitir que sí me la paso cambiando de canciones, texteando entre otras cosas mientras manejo. Estoy intentando hacerlo menos. Pero el hecho de traer a otras personas contigo, ya es muy muy diferente. 

La necesidad es algo que te obliga a hacer este tipo de cosas. La que te hace decir "pues ya qué, a chingarle". Como diría papá Bronco, a jalar que se ocupa. 

lunes, 8 de mayo de 2017

Perfumes

Amo los perfumes. Los buenos. Los de calidad. Los que no huelen corrientes. En su mayoría, los caros. O siquiera los "no tan baratos" porque nunca he olido un perfume barato que huela rico.

Ayer fui con mi novio a una tienda donde vendían perfumes y me encontré con uno que me hizo tener una experiencia completamente nueva y loca y demasiado interesante para mí. Normalmente cuando huelo los perfumes me gustan o no me gustan. Pero este en especial (y no recuerdo el nombre porque tonta yo, ni siquiera chequé) hizo que mi cerebro imaginara un escenario en donde pudiera oler ese perfume.

No lo imaginé precisamente en mí, sino en el ambiente, en el lugar en el que me encuentro. En mi escenario imaginario yo traigo un vestido rojo, el cabelo recogido, tacones blancos y un collar de perlas (fancy, huh?). Entro al bar de un hotel muy muy caro. Todo el mundo está elegante, mujeres en vestido, hombres en traje. El lugar es amplio y en medio del salón se encuentra la barra. El cuarto tiene una luz tenue proporcionada por unos 20 focos que decoran el techo, justo encima de la barra. En la barra hay gente tomando, en su mayoría whisky. Algunos fuman de esos cigarros con boquilla. En la esquina hay una gramola tocando jazz. Son los 50s.

Ya sé, qué chafa. Yo sé que los olores te hacen recordar mil cosas pero ésta es la primera vez que me hacen imaginarme cosas. Fue curioso.

domingo, 7 de mayo de 2017

Stop romanticizing people who hurt you

Yo amo al amor. Estoy enamoradísima del amor. Yo me muero por amor. 

Cuando estaba apendejada (porque no hay otra manera de estarlo) de amor por alguien hace unos años atrás y esa persona me terminó, yo le amaba tanto que quería seguir con él. Que me decía a mí misma: "Mí misma, como le amas tanto y tu amor va más allá que un simple 'te termino por alguien más', puedes seguir amándole aún así él no te ame a ti". Pero eso no funciona muy bien, ¿o sí? 
En mi experiencia, no. Es la única persona que he intentado amar después de que me terminara y seguí amándolo por años y años después hasta que un día me cansé de dar amor.

Yo sé que el amor es infinito. Pero también hay que considerar el amor propio. El estarse desviviendo por alguien que no haría lo mismo por ti, no es justo. No es sano. No se puede vivir así. Te desgasta. Te hace amarga. Te mata. El amar a alguien de esa forma, me hizo pensar del amor de una forma muy retorcida. Me hizo ponerme a la defensiva en mi siguiente relación. Me hizo analizar cada cosa que hacía mi pareja. Me hizo pensar que yo no debía amar más esta vez, por lo que tenía que ser cuidadosa. Me hizo grosera. Me hizo manipuladora. 

Pero ésas son cosas del pasado. Con cada relación fallida, vas aprendiendo más y más, de ti misma, del amor, de las otras personas, de lo que está bien dar pronto, de lo que no está tan bien, de lo que es relevante, de lo que no, etc. No es que sea una experta en relaciones, en lo absoluto. Solo que mis últimos dos rompimientos amorosos sí me han enseñado un montón. 

A veces pienso en mi ex. (Como cuando pensaba en mi ex-ex estando con mi ex.) Pienso que le extraño. Pienso en los buenos tiempos que tuvimos. Mi cerebro tiene una extraña costumbre (¿el de todos?) de romantizar todos aquellos momentos. Inclusive los malos ratos. Me hace pensar "nah, sus celos no eran algo tan malo, de hecho, eran lindos". Me hace decir "¿Sabes? Creo que nunca volveré a tener algo así con nadie jamás nunca de los nuncas." Eso probablemente sea cierto. Nada es lo mismo con alguien más nunca, nunca. Solo que está mal el hecho de creer que eso fue "lo mejor" que tendré en la vida. No es lo mejor. Definitivamente no es lo mejor porque aún así estuvo bien, fue algo muy incompleto. Fue algo que se destruyó con la fragilidad de... no sé, algo muy muy frágil. No estoy en el mood. 

Tendemos a recordar las cosas inclusive mejor de lo que realmente fueron. Nuestros recuerdos no son algo 100% preciso. Ni siquiera creo que sean 50% precisos a este punto. Entonces por eso el título de la entrada: porque de verdad nada bien nos hace romantizar a aquellas personas que nos lastimaron. Aún así tenían una razón, no se le puede excusar. No a la manera que nos hicieron sentir cuando todo acabó. 

Hoy vi una imagen en... creo que facebook, si no en instagram, que decía que cuando una persona te dejaba o abandonaba de repente, no tenía que ver en realidad con tu persona, sino con ellos. Es increíble pero esto apenas apenas hizo click en mi cabeza. Yo no tuve la culpa. Nunca fue mi puta culpa todo lo que pasó. Por alguna razón pensaba que sí, en ambos casos. Me martirizaba pensando que de seguro hubo algo que pude haber hecho y no hice y por eso terminó de la manera que terminó. Tal vez prestarles más atención, tal vez hostigarlos, tal vez descuidar cualquier otra cosa que estaba haciendo para atenderlos a ellos, tal vez faltó el sexo, tal vez faltaron nudes, tal vez faltaron regalos, etc. Pero después de leer esa frase, o quote, o imagen, o lo que sea, pensé que en realidad, hiciese lo que hiciese, el resultado hubiese sido el mismo. No había nada por hacer. Es algo completamente fuera de mis manos y viví meses llorando y sufriendo y reclamándome por no haber hecho algo, por no haber luchado, porque todo mi amor no fue suficiente. Oh, boy. Mi amor es más que suficiente. Porque a esas dos personas las amé como nunca en mi puta vida había amado. De dos maneras súper diferentes, pero las amé con tanta intensidad que aún así años después les seguí sufriendo. What a shame, isn't it? 

A veces pensaba que tenía algún problema de apego emocional con las personas así, bien cabrón, que me dejaba empelotada por años. Pero solo es el hecho de que amo de esa manera. Sufro bastante. Siempre he sufrido bastante por esas cosas... pero luego, ¿por qué tendría que sentirme mal por mi manera tan intensa de amar? 

De repente, mientras pienso cosas raras, le suelto a mi novio un speech sobre algo que no espero que entienda, o cosas random. Hoy le dije "Quiéreme mucho". Porque realmente, es lo único que necesito para estar bien. Porque si me quiere... si me ama, entonces todo va a estar bien. Y pues eso: Quiéreme mucho. Ámame con la misma intensidad que te puedo llegar a amar a ti y estoy segura que vamos a tener un buen rato.  

jueves, 4 de mayo de 2017

Oh, hola, mucho gusto, éste es mi blog

A veces me pongo a leer entradas antiguas a lo random. Elijo un mes y le pico a la que esté más cerca del cursor. El mes que tiene más entradas fue el mes que más sufrí. Del 2015, fueron Agosto y Diciembre. Ya sabrán por qué. (No realmente)
Mi blog es algo muy muy extraño. Si tuviese una recopilación de todo lo que he escrito en la vida (que me maldigo por eso), tendría entradas desde el 2007. Antes escribía sobre David, y escribía un montón hasta que una vez decidí eliminarlo porque me hacía mal volver a lo mismo una y otra y otra vez. 

Quise hacer lo mismo con éste pero me di cuenta que estaría eliminando una buena parte de mi vida. Así cuando tenga 80 años (si es que blogger no ha muerto) puedo recordar las cosas tan idiotas que me pasaban en mis 20s. Ése es el sueño. 
El punto es que mi blog es muy importante para mí. Mediante él, puedes saber exactamente quién soy porque soy completamente transparente al escribir. Puedo escribir alguna anécdota. Puedo escribir lo que sea que esté pensando. Puedo pretender ser poeta por unos minutos. Puedo escribir alguna reseña de un libro o película que me haya cambiado la vida, etc. En mi blog, escribo lo que quiero y describo cómo soy. Por eso una vez, para evitarme rodeos, le pasé mi blog a un chavo con el que apenas estaba empezando a salir. Fue algo así como: "Mira, ésta soy yo, lee mi blog para que sepas en qué te estás metiendo." Y leyó varias entradas y me dijo que escribía raro y que hablaba mucho de "Valeria esto y Valeria el otro" en lugar de "yo, yo y yo", pero a veces así me gusta escribir. Además sentí bonito que dedicara su tiempo en leer mis estupideces.

Me gustaría poder hacer eso con todas las personas que conozco. Incluso los que ya tienen rato conociéndome, me gustaría que me llegasen a conocer tan bien como la persona que soy cuando escribo. He estado pensando en pasarle mi blog a mi novio pero también lo evito para no sentirme mal después. Para poder escribir lo que me plazca por el momento. Sobre él, sobre alguien más, sobre todo, sobre nada. 

Y pues eso. Si tengo mi blog, mi diario, abierto al público, es porque no me da pena lo que he escrito a lo largo de los años. Todos son sentimientos reales que espero algunas personas lleguen a comprender. 

miércoles, 3 de mayo de 2017

So please, please, please...

let me, let me, let me, let me get what I want... this time. 

Hoy decidí que no te voy a dar la satisfacción. Aunque sí me sentí triste, fue por un montón de razones diferentes a las que creí que sería en dado caso de que pasara exactamente lo que pasó.

Yo soy muy desconfiada. La gente me tiene que demostrar que lo que me está diciendo es verdad. Desconfío hasta de lo que no es relevante en mi vida. Que si un amigo me está contando una anécdota que en realidad no importa si es o no es verdad, pero por alguna razón suena algo descabellada, no puedo evitar pensar que está mintiendo y en mi cabeza seguirá mintiendo hasta que me demuestre lo contrario. Ya sea con fotos, video, con testigos, etc.
Ya sé. Si hay alguien que lea mi blog, que lo dudo, ya debería saber que soy bastante exagerada.

Uno pensaría que me estoy proyectando. Que como soy muy desconfiada quiere decir que mis acciones hacia las demás personas también son dignas de desconfianza pero no es del todo cierto. Cada vez que estoy a punto de decir una mentira, tengo que pensarla un montón para hacerla sonar creíble. Todo tiene que ser perfecto. Tiene que sonar real. Tiene que convencer a la otra persona. Así sea "hoy comí caldo de res", tengo que asegurarme de que aquella persona no tenga manera de saber que no comí caldo de res, sino picadillo. Veo todos los escenarios posibles. Que tal vez se puedan encontrar con mi mamá en el súper y salga a la plática que mi mamá hizo picadillo para comer. Si existe esa posibilidad, si sé que mi mamá va a salir al súper hoy, entonces no puedo decir esa mentira. No puedo twittear que comí picadillo en caso que esa persona me stalkee por twitter y se entere que le mentí. No puedo decirle a otra persona que comí picadillo por si de repente sale en una conversación. De verdad considero todos los posibles escenarios porque me caga que la gente se entere que soy una mentirosa. Así de minuciosa soy. Así de mucho odio las mentiras. Por eso mismo, evito mentir lo más que pueda y si me atrapan en la mentira... pues ya luego me las arreglaré. Pero de verdad, odiaría que la gente me considerara una mentirosa.

Creo que nunca lo he mencionado aquí, pero todas las cosas que he hecho, aunque pudiesen parecer malas, nunca fue con una mala intención. Lo que me da más miedo en la vida es dañar a las personas que me importan. O dañar gente en general. Reconozco que a veces sí me he pasado, como aquella vez en la que le oculté a mi en-esa-época novio el haber estado hablando con mi ex. O como cuando le rechazaba las salidas a un pretendiente hasta que se dio cuenta que ya estaba saliendo con alguien más. O como cuando a la misma persona le hice creer que me gustaba cuando no era cierto y seguí saliendo con él. He hecho cosas que han lastimado a las personas, no lo niego, y la verdad es que lo siento mucho. Yo no soy ese tipo de persona. Les puedo asegurar que soy una persona cero egoísta y me atrevo a justificar mis acciones con mi inmadurez o mi ansiedad. Tal vez sí lo era antes, pude haber sido egoísta hace unos años, pero estos últimos han sido de los más tortuosos en mi vida que mi alma, mi corazón, mi sentido común, mi cerebro, lo que sea, no me deja ser de esa manera. Entonces, y a esto voy, porque siento que he saltado de tema en tema: Cuando se acerca a mí una persona que me quiere hacer daño, de verdad no puedo entender por qué quiere hacer eso. ¿Cuál es el afán? Es normal que desconfíe de esa persona. Si alguien se me acerca sospechosamente y hay red flags en su comportamiento y en las cosas que dice, es solo natural que desconfíe. Es el sexto sentido. Y como desconfío, me alejo y como me alejo, lo dejan así, lo cual me confirma mis sospechas y me hace darme cuenta que, como en previas ocasiones, estaba en lo correcto y mi sexto sentido es algo mágico.

Cuando las personas se acercan a mí para lastimarme (o lastimarme, otra vez) de verdad no puedo evitar mas que sentirme triste. Yo no te he hecho nada. Yo nunca he buscado lastimarte. Me duele que quieras hacerme eso. Ni siquiera te conozco.

Aunque he de admitir que yo también tengo un poco la culpa y les dejo acercarse. Aún sabiendo, a algunas personas las dejo volver solo para que me enseñen más lecciones de vida.

Sé que esto puede sonar bieeeen exagerado y como que "toooodos buscan lastimarme" y no es cierto, solo algunas personas. 
Lo que sí es cierto es lo que dijo el presidente Snow en Sinsajo: "son las cosas que más amamos las que nos destruyen."
Aquellas personas que amamos, a quienes nos entregamos, tienen el poder de hacer y deshacer a su antojo. Y qué curioso, ¿no? Es algo que nunca nunca nunca voy a poder entender. Y es algo que he pensado preguntarle a esas personas a ver si me iluminan y me hacen ver sus razones. ¿Cómo lastimas a quien te ama? Más cuando es un amor tan puro. Tendría que arrancarme el corazón antes de. 

Y entonces, es eso. ¿Por qué? 

martes, 2 de mayo de 2017

Life is... weird

Bien dice mi mamá que entre más creces, tus problemas también. Todo era muchísimo más simple antes, por ejemplo, cuando tenía 10 años y mi único problema era no saber hacer el truquito del trompo al que a todo mundo le salía, perder mis tazos estúpidamente o tener que decirle que no a mi compañera en la primaria porque de verdad no quería prestarle mi libro para colorear de Pokémon.
Pero sí, la vida es complicada porque las personas son complicadas. Yo soy complicada. A mí me gusta revolcarme en mis pensamientos toda la noche, como ya lo he mencionado en entradas anteriores.

Con el tiempo, tus inseguridades se van haciendo más grandes. A los 16 años vivía acomplejada por estar en una preparatoria privada y por no ser como todas las chavas de ahí. Toda mi vida he vivido lamentándome por el tipo de cuerpo que tengo (porque sí, desde los 8 años jugaba a competencias con mi papá y me comía 9 tacos al vapor) y por lo que he hecho con él. A los 20, tenía mucho miedo de entrar a una carrera que me iba a tomar toda la vida y opté por otra más corta, más sencilla, según yo. A los 21 años, me cambié de carrera pero con el mismo miedo presente (de hecho, ése no se ha ido). A los 23 años creí que me iba a quedar sola por siempre y nunca jamás iba a conocer el amor y a los 25 años creo que en sí es un poco de todo.

Hace unas semanas estaba completamente segura que necesitaba ir con un psicólogo lo más pronto posible porque estaba teniendo pensamientos muy extraños sobre todo en sí y ahora ya no siento que necesito uno. Al menos no urgente. Estoy más calmada y en realidad no hay razón aparente porque debería estar martillándome la cabeza con tantas cosas que han pasado últimamente. A lo mejor el ejercicio y sus endorfinas están haciendo efecto. Eso y el drama feliz que acabo de ver.

Solo voy a decir una cosa ahorita: De nada sirve. Es lo que es. Ya me comprobé a mí misma que el haber esperado por eso tanto tiempo y el que finalmente haya pasado no me hace sentir mejor ni peor. Porque ya pasó y ya se quedó ahí. Estoy más tranquila.