Algunas partes de mi cuerpo siguen doliendo.
Como mi cabeza, la cual retumba al momento en el que apareces en mi memoria.
O las yemas de mis dedos al recordar el tacto de tu mejilla, de tu mano, de tus brazos, de tu espalda.
Como mis ojos, al creer que te veo entre la multitud o al creer que es tu carro el que viene en la esquina.
O mi cráneo al recordar tu mano sobre mi cabello... o mi rostro al imaginarme tus labios sobre mi frente, sobre mis mejillas, sobre mi nariz.
Como mis oídos al escuchar tu nombre.
O mi boca al pronunciarlo.
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