martes, 8 de julio de 2014

Facebook

Odio con todo mi ser Facebook. Yo sé que de ratos puedo pensar que es genialisísimo, que qué padre que puedas comunicarte con gente que hace 5 años no veías y de repente pum, te la topas ahí, pero créanme, odio Facebook más de lo que me parece genial.

Lo odio por múltiples razones, pero la principal (y es que soy bien envidiosa y amargada y nada más estoy viendo a gente yéndose de viaje o consiguiendo un trabajo súper genial o graduándose) y yo sigo aquí, de 22 años, en su primer año de medicina, sintiendo que hago nada con mi vida.

Ya sé que no debería pensar así, y no es que lo piense siempre. A veces sí estoy contenta con mi vida. Pero a veces, cuando veo facebook por mucho tiempo, me lleno de envidia. Y eso es malo, obviamente, quisiera cerrar el mío durante un rato, ya saben... olvidarse de todo y todos (sí, CERRANDO FACEBOOK) pero luego me digo a mí misma: NO ERES UNA DRAMA QUEEN COMO MUCHAS OTRAS PERSONAS, ASÍ QUE AGÁRRATELOS Y DEJA TU FACEBOOK DISPONIBLE.

Me pone triste la cantidad de personas que ya no son mis amigos como lo antes eran y de todo eso me doy cuenta por facebook.

Se siente horrible que las personas con las que solía salir ahora se junten sin mí.

Se siente peor cuando te atropellan y sólo tu novio va a visitarte al hospital y no recibas ni una llamada de los dichosos amigos.

Pero de nuevo, todo eso yo me lo he ganado con el tiempo.

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