Yo siempre he dicho que tengo una suerte de la jodida. Siento que la ley de Murphy me la aplica bien y bonito cada vez que puede. Mi mamá dice siempre lo contrario, que tengo una súper suerte y que algún día me voy a ganar algo en la lotería.
Si por alguna razón estoy saliendo con dos chavos a la vez (ojo, soooolo saliendo, sin ningún compromiso) es a huevo, a huevo que me vaya a topar a uno de ellos cuando estoy saliendo con el otro (esto ya me ha pasado). Si llego a tener relaciones sin protección, seguro, seguro que quedo embarazada así esté en mis días libres, así solo tenga un ovario y así no haya terminado adentro. Si se me cae el pan al que le acabo de embarrar mermelada o crema de maní (es más probable que sea crema de maní) es de a fuerzas que va a caer al suelo la superficie que tiene la crema de maní. Entre otras cosas.
Siempre tengo muy mala suerte. Y no sé por qué empecé a escribir esta entrada, pero si recuerdo, luego ya la termino.
sábado, 29 de abril de 2017
jueves, 27 de abril de 2017
Dos días después de cumplir 25
Mi cumpleaños fue... extraño. No pude evitar sentir la nostalgia que he estado sintiendo todos estos años. Ese "algo" que me falta. Tal vez sé qué es, pero no quiero admitirlo. No me gusta. Me da coraje porque nada debería faltarme. Sin embargo, mi cabeza es así. Mi cabeza es complicada. Me causa incomodidad admitir que me gusta hacerme la víctima. En mi adolescencia (y hasta hace algunos años atrás), yo era la reina de las reinas del drama. Si tal persona no me había felicitado en mi cumpleaños, yo lo recordaría por los siglos de los siglos y nunca jamás la felicitaría en su cumpleaños. Si alguien había faltado a mi fiesta, nunca de los jamases iría a su festejo. Si alguien me rompía el corazón, me lo iba a tatuar para nunca de los nuncas olvidar todo lo que me hizo sufrir. Si la novia de mi ex me hablaba, haría un problemón con mi ex y la agarraría en contra de los dos a pesar de haber terminado en buen plan. Eso, entre muchísimas cosas más que pasaron. Eso, entre otras cosas por las cuales me hice la víctima. En algunas debo admitir que sí lo era, pero ése no es el punto en sí. El punto es cuando lo haces notar demasiado. El punto es cuando les haces saber a todos por qué y de qué eres la víctima.
Luego, llega un punto en la vida, en el que ya no puedes hacer eso. Ya no puedes culpar a los demás por ese tipo de cosas. Sabes las intenciones de las personas. Sabes que cometen errores. Sabes que, la mayoría, está haciendo su mayor esfuerzo. A menos que no sepas que no es así. De saberlo, ¿entonces para qué molestarse si quiera?
El punto.
Normalmente, años atrás (tampoco tan reciente, eh), si mi cumpleaños apestaba, me hacía la víctima porque tenía crappy friends que no me hacían alguna fiesta sorpresa (razón completamente pendeja), o me enojaba con mis papás por no tener dinero para regalarme algo, o me enojaba con mi novio porque me regaló lo que le dije que me regalara cuando esperaba que fuera algo sorpresa. Este año ya cambié el chip. Este año no esperaba nada de nadie y terminé pasándomela "bien", a excepción de una situación que por motivos personales no mencionaré en este blog por el momento. Mis papás hacen su mayor esfuerzo por hacerme feliz. Es lo único que quieren de mí. Sé que no es su culpa cualquier breakdown patético o cualquier crisis del cuarto de siglo por la que esté pasando. Llegas a una edad en la que te pones a considerar lo que las otras personas hacen por ti y no puedes exigirles nada, porque lo que te dan, es lo que te quieren dar, y porque de seguro lo dan con muy muy buenas intenciones. Porque cada quien tiene lo que merece. Y yo tengo una familia increíble y amigos de lo más genial que siempre han estado ahí para mí.
Puedo decir, que a mis 25 años, aunque sigo siendo bien dramática y me gusta hacerme la vida de cuadritos (porque por alguna razón lo complicado es lo que más le atrae a mi cerebrito), ya no soy la víctima de nada. Ya no tengo tiempo para eso. Ya no soy una adolescente desconsiderada. Por el contrario, estoy aprendiendo a ver las cosas buenas de cada tragedia que me pasa.
Y pues, eso.
martes, 25 de abril de 2017
Hoy tengo 25
"Un cuarto de siglo"
"¿Qué se siente?"
"Feel old yet?"
Yo siempre he sido vieja en espíritu. Yo siempre me he creído más madura que la demás gente hasta que luego llega este día que me dice que cuando mi mamá tenía mi edad, ya estaba haciéndose cargo de mí. Creepy, isn't it? A mis 25 años, no me veo viviendo sola. No me veo pagando mis propios servicios (¿de dónde y con qué dinero?), no me veo con un bebé, no me veo casada, no me veo terminando al carrera y teniendo un título universitario (principalmente porque me atrasé bastante al empezar la universidad), no me veo viajando sola a otros países, etc. Me faltan un montón de cosas por hacer que me van a ayudar a madurar pero como todos dicen, los tiempos de Dios son perfectos. Y si no tengo eso en este momento debe ser por una muy buena razón.
Más que el año nuevo, a mí me gusta empezar con mis propósitos desde que cumplo años. Desde que tengo una nueva edad. Nueva edad, nueva vida, ¿no?
Este año lo voy a hacer mi año. Este año voy a hacer aquellas cosas que he estado posponiendo desde hace un montón. Ya tengo 25 años y puedo decir que no estoy muy conforme con las decisiones que he tomado y el tipo de vida que he estado llevando, así que es una buena edad para empezar a hacer unos buenos cambios.
Mis 24 años se pasaron rapidísimo. Me fui al DF a ver a otra de mis bandas chinas (B.A.P.), me metí a trabajar algo en servicio al cliente y eso hizo que aprendiera un montón de cosas, reforcé amistades, me volví más amiga de gente que creí no iba a tener tanto impacto en mi vida, me compré un carroooooooooooo, me consentí como nunca este año y no me arrepiento de nada de lo que hice. Fue un buen año.
And dammit, if it wasn't the best year of my life.
Ésta soy yo, de 25 años. Con 3 brotes de pubertad (A.K.A espinillas). Con una carrera inconclusa. Con un trabajo de medio tiempo. Dependiendo de sus padres para vivir. Responsable de 4 perros. Con unas ganas inmensas de viajar a Perú. Gordita y bonita. (Hey, alguien me tiene que echar flores).
lunes, 24 de abril de 2017
Un día antes de tener 25
Estoy sentada en el escritorio de mi oficina pensando en cómo realmente no siento que ya voy a cumplir años. Para mí, es otro día más. Para mí, es el día en el que me tengo que levantar temprano, ir a la escuela, tener 4 horas libres, dar clase, regresar a la casa y seguir estudiando para mi examen del viernes.
A veces tengo esos mini momentos en los que me consume... algo, el tiempo pasa lentísimo. Entro como que en un trance que hace que los segundos se sientan como minutos y miles pero miiiles de pensamientos empiezan a inundar mi mente. No sé si siempre he sido así (según yo, sí) o si esto es algo reciente (digamos, de hace dos años). Esta vez me puse a pensar en mi edad, en mis deudas, en mis próximos exámenes, en que ya no tengo dinero para comprarle las croquetas a los perros, en que tampoco tengo para la gasolina esta semana, en cómo es posible que ya voy a tener 25 años. Pienso en el tiempo que llevo trabajando en la oficina (5 años), pienso en mi ex, que me acaba de enviar un mensaje por facebook, pienso en mi celular, que tiene 4 rayones horribles, pienso en los meses que me faltan para liquidarlo. Quiero café. Quiero ir al Starbucks. Pienso en usar mi bebida gratis de cumpleaños. Quiero ir al cine también, y según recuerdo, en Cinemex tengo un combo gratis. Pienso en David y en por qué no me respondió mis "te quiero" y por qué siempre es un imbécil conmigo. Necesito estudiar y terminar esa clase que llevo 2 semanas haciendo. Pienso en mi viaje a Europa y en cuándo tendré la oportunidad de viajar otra vez. La carrera me fastidia. Este año no quiero pastel de cumpleaños. Necesito zapatos nuevos. También ropa. No tengo dinero. Si pudiese saltarme mi cumpleaños, con muchísimo gusto lo haría. Es más, me gustaría quedarme todo el día dormida en la casa, sería como otro día extra de vacaciones. No puedo hacer eso. Tengo que ponerme a dieta. Quisiera regresar a trabajar a Netflix. Me salieron dos putos granos en la barbilla. Los días han estado especialmente deprimentes. El año pasado en mi cumpleaños también me la pasé triste y hacía un bochorno terrible. Pienso en mi novio. Pienso en qué me regalará de cumpleaños o si me regalará algo si quiera. Va a llover. Truenos. Hambre. Quiero empanadas. Me falta hacer dos resúmenes de mi clase de mañana. Me preocupa mi examen del viernes. Me arde la cara. Necesito comprar la crema para las espinillas.
Mis pensamientos de un minuto.
I'm a thinker
Odio pensar. Lo odio y es curioso que es lo que más hago (no mejor, lamentablemente). Pensar y pensar y pensar.
Cuando estaba en la secundaria, en segundo para ser exacta, me juntaba con unas chavas de mi salón, las cuales... podría decir que eran "fresas" y se me hacían las personas más sencillas del universo por lo mismo que eran un tanto huecas. Todo el tiempo nos la pasábamos riéndonos de tonterías. Segundo año fue definitivamente muy divertido. A veces pienso en ellas (específicamente en ellas) y me pregunto si también tendrán la misma clase de pensamientos que yo.
Normalmente me junto con gente que es complicada así que cada vez que me encuentro con gente sencilla me absortan con su simpleza y de repente quiero saber cómo razonan sobre cada cosa y si se les había cruzado por la mente X pensamiento.
Es molesto pensar tanto. A veces me siento como Malcom el de en medio (sin ser exageradamente inteligente) cuando quiero ser como Reese. No es posible para mí simplemente apagar mis pensamientos. Por eso me gusta tomar. No por el sabor, de hecho, fuck el sabor. Es que el alcohol en ciertas cantidades me hace pensar menos y esa es la única forma. O estar extremadamente cansada. Así que ésas son mis únicas dos opciones... o me vuelvo alcohólica o me mantengo ocupada 20 horas al día.
jueves, 20 de abril de 2017
It'll be alright
Hace unos días me puse a leer las entradas de este blog. Como siempre que leo algo que escribí hace años, todo es una completa exageración para este punto. No dejo de pensar en "Gosh, qué dramática.", "Era un vato 3 años menor que túuuuuuuuu.", "Es alguien que nunca has conocidooooooooo.", "Sólo te quería para coger y lo sabías." Todo se resume a eso. Pero está bien. El hecho de que considere que todo lo que sentía/escribía era una exageración no quiere decir que no me sentía de esa maneraa, solo quiere decir que he madurado, que he superado cosas, que ya no tengo los mismos sentimientos feos de hace dos años.
Me siento bien. Me siento mejor. Me siento cómoda. Ya dejé de cargar con muchas cosas como rencores, corajes, tristezas, recuerdos feos y me siento más ligera. Me siento más libre y feliz a pesar de tener mis ataques raros de vez en cuando. Obviamente, y voy a citar a Murakami para ésta:
Y una vez que la tormenta termine, no recordarás como lo lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa si es segura. Cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata la tormenta.
Y no, como dice ahí, no recuerdo cómo pasó. Tiempo, quiero creer, pero no es del todo cierto. No solo se ocupa que el tiempo pase, sino también hacer algo al respecto. No cerrarte a nuevas experiencias, salir a conocer gente, tomar las oportunidades que la vida te presenta, aprender a quererte un poquito después de todo el odio que guardabas hacia ti misma, todo eso. Todavía me falta quererme a mí misma, y bastante, pero es algo en lo que voy trabajando sobre la marcha.
Estoy feliz. Estoy más feliz de lo que he sido en mucho tiempo. También siento que la felicidad viene de la mano con la complejidad de mi persona. Suena ilógico, ¿verdad? Pero de alguna manera así lo siento. Creo que ya lo he mencionado antes, pero mis cambios tan bruscos de humor me dan un miedo horrible porque me hace pensar que de grande voy a ser bipolar o algo por el estilo, pero ahora simplemente estoy dejándome llevar. Mi novio es extremadamente relajado y me tranquiliza pensar que es bastante simple tratar con él. Cero complejo. Todo lo que dice, es lo que es. Es exactamente lo que necesito en este momento aunque desde el principio tuve mis dudas.
Hablando sobre mi novio, es súper curioso conocer a alguien desde cero. Cuando alguien conoció a alguien durante bastante tiempo, no sé, digamos, mi ex, yo realmente no recuerdo cómo fue el proceso de conocerlo, simplemente me quedan los recuerdos de que ya lo conocía y salimos por dos años y pico pero no los momentos awkward de cuando estábamos compartiendo fun facts uno del otro (no sé si quiera si eso pasó), pero ahora, con mi novio actual, como todo es tan fresco, apenas nos estamos adaptando el uno al otro, conociendo nuestro sentido del humor, enterándonos de gustos, manías, dislikes, y demás, es muy extraño. El estar recopilando esta información, el reemplazarla por la de alguien más o simplemente ponerla en primer plano, es extraño. Pero me gusta. Me gusta irlo conociendo. Es toda una experiencia completamente nueva y ya no puedo esperar para ir conociéndolo más y más.
Fin.
lunes, 17 de abril de 2017
Cosas que han cambiado este año
Ya se está acabando el año. Ok, exagero, todavía nos quedan 4 meses más. Pero ya pasamos de la mitad,
Las cosas, como todos los años, cambian. Sin embargo, este año, y un poco del pasado, han sido especialmente diferentes.
Me tatué, Un tatuaje estúpido que fue gratis porque mi hermana lo pagó por mí y fue con un amigo de ella. A veces se me olvida que lo traigo. No fue tan doloroso como creí que sería. Tengo que ir ahora a que me lo pinten de nuevo y a que me lo emparejen.
Me compré un carro. Junto con mi hermana, pero igual cuenta.
Planeo visitar Perú el próximo año, así que ya estoy ahorrando para eso.
Creo, CREO que he madurado de una manera increíble. Me pongo a leer mis entradas del año pasado y es como que: Ugh, Valeria por qué.
Y como he madurado, eso viene acompañado de snobishness, así que oh well.
He engordado bastante. Como ahora gano más dinero, me la paso comiendo fuera, pero no importa, lo he disfrutado un montón. Ahora creo que ya debo ponerme en forma porque de verdad, de verdad, estoy gigante.
Otra cosa que ha cambiado es que estoy viendo la vida de una manera diferente. Ahora estoy más consciente de que nada es para siempre y que todos nos vamos a morir, así que mientras más disfrutemos, mejor.
Este año tuve dos trabajos y estuve en ambos durante 3 meses. Casi muero. Hubo dos semanas en particular en las que no descansé en lo absoluto porque cubrí horas extras.
Tengo muchísimos planes para el futuro.
viernes, 14 de abril de 2017
Panicking
Hoy es de esos días en los que la nostalgia me invade y me permite tener las palabra exactas para expresarme en mi blog.
Me siento muy extraña. Puede ser por varias cosas: 1) Llevo 8 cervezas. 2) Mi hermana y su novio me han contado algo que no me puedo sacar de la cabeza. 3) Extraño mucho a mi novio. 4) Voy por mi novena cerveza. 5) De verdad no puedo de dejar de pensar en aquello que me mencionaron. 6) He estado viendo mucho House y quiera o no, cuando veo series, alteran mi manera de pensar. 7) House, en especial, me hace sobreanalizar absolutamente todo. Si de por sí soy demasiado reflexiva, ahora con una serie alentándome a serlo, me muero. Me muero. (Nah)
Supongo que muchas cosas han cambiado. O no, no supongo. sé que muchas cosas han cambiado. Y si fuese a encontrarme con alguien que no he visto en un largo tiempo, sería una experiencia demasiado interesante y aterradora. Primero, porque no me gusta que las cosas cambien (al menos no bruscamente). Tengo mucha preferencia por las cosas y que éstas se queden de la misma manera que siempre porque lo que es conocido, es cómodo. Claro, si no te gusta algo, lo cambias y ya, pero si estás viviendo una vida feliz, monótona, cómoda, así está bien. Hay gente que tiene cierto problema con la zona de comfort y eso también está bien pero bueno, cada quien sabe lo que le gusta y lo que no.
Estaba leyendo mis tweets de hace meses y me da risa que escribí algunos que me ponen a pensar: Wtf, ¿qué jodidos estaba pensando cuando tweeteé eso? ¿Cuántos años tengo? ¿17 de nuevo? Y es que yo sé que el cambio es inevitable. Que cambiamos constantemente, que los mismos pensamientos que teníamos hace una semana... hace unos días, ayer, etc., ya no son los mismos para TODAS las cosas. El cuerpo mismo está en un cambio hacia la adaptación: nuevos horarios, nuevo trabajo, nuevo shampoo, nuevas clases, nuevo jabón de cara, nuevo precio de la gasolina, nuevos amigos, nuevas costumbres, nuevos hábitos, nuevas bebidas favoritas, entre muchas cosas más. Es imposible quedarse en el mismo lugar toda la vida pero, como ya mencioné, me molesta, me aterra, me fastidia que las cosas cambien rápidamente. Por ejemplo: rompimientos, cambio inesperado de escuela y... that's pretty much it.
El punto de esta entrada... y es que sé que divago bastante pero juro que en mi cabeza, con esas nueve cervezas encima, todo tiene sentido y todo está súper bien estructurado, párrafo con párrafo, palabra con palabra.
Normalmente los cambios son propiciados por algo no necesariamente traumático, pero... muy probablemente traumático. En mi caso, fue un rompimiento amoroso. Y ya está, ya lo dije. Ya lo escribí porque ya lo había estado pensando. Sí evitaba este tipo de afirmaciones pero no puedo hacer nada porque si quiero que mi blog sea un reflejo de mi vida, de mis pensamientos, entonces tengo que escribir exactamente lo que siento (y es por eso que he decidido revivir este blog precisamente). Todos mis cambios han sido a partir de ese rompimiento. A tiempos desesperados, medidas desesperadas.
Mi rompimiento amoroso fue algo traumático. Pero que no les suene a drama. Solo digo traumático porque me cambió la vida en todos los aspectos. En mi manera de pensar, en mi manera de ser, en mi manera de lucir. Absolutamente todo. Bien me dijo una amiga que gracias a eso soy la persona que soy ahora y créanme cuando les digo que por nada del mundo cambiaría eso.
Me hizo conseguirme un trabajo. Me hizo fallar horriblemente en la escuela por estar enfocándome en otras cosas. Me hizo comprarme un carro. Me hizo salir con un tipo que conocí por internet. Me hizo conocer un montón de gente. Me hizo salir con otros chavos y darles una, o varias, oportunidades. Me hizo apasionarme por un instrumento musical. Me hizo cantar y entender un montón de canciones. Me hizo acercarme a muchísimos amigos y revivir amistades que creía perdidas. Me hizo tomar el coraje para invitar a salir a un maestro y para agregar a facebook a mi novio actual. Me hizo volverme a enfocar en la escuela.Y lo más importante fue que me hizo madurar de una manera increíble. De ninguna otra forma hubiese desarrollado esta manera de pensar si nunca hubiese terminado con esa persona.
No puedo especificar cada aspecto de mi vida que ha cambiado, cada pensamiento, cada preferencia, cada razonamiento. Sé que he cambiado y es lo que cuenta. Sé que he cambiado y no quisiera volver a lo que era.
Dios, extraño a mi novio. Bastante.
Normalmente, cuando mi periodo está por llegar, es súper fácil ponerme a llorar. Ahora, mi periodo está por llegar y la verdad es que estaba buscando alguna razón para llorar. Estaba esperando que recordar cosas me pusiera triste y me hiciera llorar ipso facto pero no lo ha hecho. Solo ha hecho que entre en el limbo entre la tristeza y la costumbre. Me tomó bastante ponerme a llorar. No por la persona que me rompió el corazón, sino por todo lo demás.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
