martes, 30 de mayo de 2017

Boy, I'm the luckiest girl in the world.

Hace unos días se perdió mi perrita. Para aquellos que no sepan, tengo 4 perritos. Y a diferencia de lo que dicen muchas mamás (y sí, me acabo de comparar con una mamá) yo sí tengo favorito. En primer lugar está Doggy, que es mi bebé precioso hermoso de mamá. Luego le sigue Peter, luego sigue Abby y finalmente la gorda. Tengo mis favoritos, pero eso no quiere decir que los ame menos. He ahí la diferencia.

El punto.

Hace unos días se perdió Abby. Siempre me pasan este tipo de cosas a mí y solo a mí. Eran como las 2 de la tarde y los saqué para bañarlos a la terraza. Mientras se secaban, yo me metí a bañar y los dejé ahí. Salí de la regadera y me puse a comer ya que no había tocado bocado en toda la mañana. De repente empecé a escuchar que Doggy chillaba y me congelé. A Doggy le vale madre la altura y se pone justo en la orillita de la barda de la terraza (en el segundo piso) para ladrarle a los gatos o a la gente que vaya pasando, entonces mi primer pensamiento fue que el pendejo de mi perro se había caído desde el segundo piso por SEGUNDA VEZ. (La primera no le pasó nada). Soy híper lenta para reaccionar en estos casos, así que sólo me puse de pie y empecé a decir "no, no, no, no", como si eso de alguna forma me hiciese viajar en el tiempo y evitar el incidente. 

Todo pasó muy rápido. Resulta que mi perro no se aventó del segundo piso, sino que de alguna forma lograron abrir la reja y salieron corriendo. El perro del vecino se les había salido y se le estaba intentando montar a Doggy (por eso chillaba). Peter, Doggy y la gorda se subieron algo asustados (por la miruñilla del perro) y Abby salió corriendo hacia la avenida. Ahora, mis perros ya se han salido y siempre regresan solitos (al menos Abby, Doggy y Peter) pero desde que empezaron a asustar gente ladrándoles y mordiéndoles, entre más rápido los agarramos, mejor. 
Metí a mis otros 3 perros a la casa y me bajé en chinga para ir a buscar a Abby en la camioneta con mi mamá. Es muchísimo más fácil atrapar a los perros si vamos en un carro porque se suben súper rápido como creyendo que vamos a ir a otro lugar a pasear. 
Dimos varias vueltas en las calles cercanas y Abby no aparecía. Ahora, desde aquí yo me empecé a asustar. No era normal que no estuviera. Casi nunca se sale de la calle, si acaso solo para ir a la de a lado pero esta vez se había ido más lejos. Estuvimos como media hora dando vueltas y vueltas y nada. Nos regresamos a la casa esperando que ya estuviera ahí pero no estaba. Mi mamá tenía que llevar a mi hermano a unas vueltas y le avisó a mi papá que cuando regresara le echara un ojo a las calles para ver si la veía. Mi hermana salió a buscarla caminado. Para ese momento, hora y media después de que Abby se hubiese salido, yo ya estaba destrozada. Como ya mencioné, no era normal que se hubiera ido tan lejos. Abby ya se había perdido antes por 4 días completos y el hecho de que la encontrara una amiga de mi hermana que vivía en una colonia cercana fue un milagro. Esta vez, decía, esta vez ya no iba a tener tanta suerte.

Peter también se nos había perdido pero él regresó a los 3 días. La gorda se salió corriendo asustada una vez también y la encontramos 3 días después gracias a unos anuncios que publicó mi ex en internet. A Peter lo han atropellado dos veces y a Doggy una. Los cuatro perros se han cruzado una avenida súper concurrida y han regresado bien. Todo eso, de cierta manera lo consideré entre suerte y milagro. Esta vez, seguro mi suerte ya se había acabado. Preguntándole a la gente de la calle, decían que Abby se había ido en dirección a una avenida muy grande donde siempre veo perros atropellados para mi desgracia. 

Siempre he dicho que tengo una suerte de la chingada. Es decir, todo me pasa a mí. A mí me tuvieron que sacar de la prepa. Yo tuve que volver a cursarla. Después, elijo una carrera que de plano no. Decido cambiarme de carrera. Luego me atropella un camión y pierdo un semestre. Siempre siempre que los perros se han perdido, toca que YO los saqué. No sé, sé que suena algo bien menso, sé que no tengo fundamentos para decir que tengo muy mala suerte, pero entre las personas que conozco, creo que su suerte es medianamente normal. Sí, que pasen cosas malas es inevitable, pero también la parte víctima de mi cerebro me ha hecho creer que a mí es a la que peor le va en todo. 

En fin. Me pasé toda la tarde chillando, pensando que ya no la íbamos a encontrar. Los perros han pasado por tanto también y ya se les acabó la suerte, tanto a ellos como a mí. Ya no voy a volver a ver a Abby, la van a atropellar en la avenida, o le van a hacer algo, o se va a morir de hambre, no va a encontrar el camino regreso a casa, ya fue. Ya fue, ya fue, ya fue. 

Anduvimos como 5 horas en el carro buscándola. No joke. Para las 10 de la noche, como no podía simplemente quedarme ahí sin hacer nada, decidí ir a la gasolinera a cargar los últimos 100 pesos de gasolina y darle otras mil vueltas a la colonia o lo que sea que 100 pesos me alcanzasen. Terminé de cargar gasolina, encendí el carro y se ahogó. Ya me había pasado esto antes y solo era cuestión de presionar el acelerador hasta que arrancara, pero esta vez no quiso prender. Estuve al menos 15 minutos estorbando en la bomba de gas porque el carro no quería encender. Mi mamá me habló llorando para decirme que Abby ya había regresado y que en dónde estaba. Me solté a llorar ahí en la gasolinera y le dije que fuera por mí para mover el carro. El señor de la gas nos ayudó a estacionarlo, fui al oxxo a comprar unas cosas, mi mamá se subió al carro y lo encendió a la primera. 

Llegué a la casa directo a ver a Abby, noté que estaba cojeando, me preocupé un poco pero ya estaba tranquila. 

Y luego ahí caí en cuenta. Que... fuck, las cosas malas van a seguir pasando. El que me pasen este tipo de cosas malas, no tiene nada que ver con que esté o no esté bautizada (ese es un tema aparte). Tengo muchísima suerte. Y por suerte me refiero a que estoy bendecida en tantas maneras que es inverosímil que todavía dude de la grandeza de Dios. 

lunes, 29 de mayo de 2017

Como quien escribe una canción de amor

Solo escribo esto porque estoy un 98% segura de que lo estás leyendo. Aún así hayas dicho que no. Aún así te hayas hecho pato y mencionado otro blog (que para serte honesta, me sorprendió que recordaras :P). 

En este blog hablo de ti en casi 100 entradas. la verdad no llevo la cuenta, pero sí te llevaste todo el 2015 y algo del 2016. Tienes todo el derecho a leerlas porque son sobre ti y el hecho de que haya bloqueado mi blog es solo porque me asusté. Está bien si personas desconocidas o personas que me conocen muy bien leen mi blog, pero tristemente tú ya no eres ni una, ni otra. Y no lo digo con afán de joder, o de hacerte sentir mal, es solo lo que es. Ojalá fueses una u otra. Le tiro más a la última pero no es algo que dependa de mí completamente. 

En fin. Sabes que me gusta tener la razón. Deberías saber también que he analizado todos y cada uno de tus comentarios y aunque sé que tú hablas al chicle, yo escojo cuidadosamente qué decirte por miedo a cagarla o a malinterpretaciones. 

Solo quiero eso. Que tengas cuidado con lo que digas y que no des pie a malos entendidos. 

¿Cuántas cucarachas habré pisado mientras corría?

Está en la naturaleza del humano el cuestionarse todo a su alrededor. De eso no hay duda. El porqué mucha gente decide no hacerlo, bueno... eso sí no lo sé, pero me lo pregunto constantemente. Ya he mencionado esto muchas veces: mi cabeza siempre está trabajando. Me siento como Malcolm in the middle solo que sin el IQ tan alto. Mi cerebro casi nunca trabaja de una manera muy productiva, casi siempre está divagando sobre cosas que no tienen (o no deberían) tener relevancia en mi vida.

Cuando salgo a correr, sí me pregunto cuántas cucarachas habré pisado mientras corro. Me pregunto si alguna vez viajaré a Japón. ¿Terminaré la carrera? ¿Tendré hijos? Y si sí, ¿cuántos? ¿Me casaré? ¿Me enamoraré tan fervientemente como suelen mencionar las novelas y películas románticas? ¿Escribiré un libro en un futuro? Si las cosas me han pasado de momento han sido "medianamente" feas, ¿cuándo y qué será lo peor que me pase en la vida? Yo sé que todas las cosas en la vida pasan por algo, pero... ¿por qué cosas pasan? ¿Por qué últimamente me he vuelto muy manipulable? ¿Alguna vez dejaré de trabajar en donde llevo 5 años trabajando? ¿Volveré a Netflix? ¿Viviré en el extranjero? ¿Cuándo me meteré a terminar de estudiar los idiomas que tengo pendientes? ¿Algún día me daré cuenta que la he cagado con la carrera y que en realidad quiero escoger otra? ¿25 años es ser muy vieja para cambiar de carrera? ¿Seré rica? ¿Tendré un esposo rico? ¿Algún día me dejará de importar el dinero? ¿Podré mantener a mis papás cuando sean grandes? ¿Ganaré lo que quiero? ¿Cuando me case, si es que me caso, seguiré hablando con mis amigas de la misma manera que hablo ahora? ¿Algún día dejaré de buscar el amor en otras personas? ¿Algún día me sentiré tan independiente como para mandar a todos al carajo? ¿Aprenderé a decir que no? ¿Por qué sigo esperando que ciertas personas se disculpen conmigo? ¿Seré ama y señora de veinte mil perros? ¿Podré abrir mi propio refugio para perros de la calle? ¿HARÉ ALGO IMPORTANTE CON MI VIDA?

To be continued. 

lunes, 22 de mayo de 2017

Linger es mi canción

Creo que hay otra entrada muy muy parecida a ésta, sino es que igual. Siempre he dicho que Linger es mi canción. Esa canción me pone triste instantáneamente apenas empieza a sonar la guitarra. Es mi canción, porque habla de lo que siento con respecto a las relaciones. A todas las que he tenido. De verdad, no puedo enfatizar lo suficiente (¿creo que esta frase tiene más sentido en inglés?) todas las mil emociones que me hace sentir. 


Cuando escucho esta canción, siempre, siempre, siempre, está acompañada de un montón de recuerdos. Si pudiera, haría un video con fotos, clips y de fondo esta canción. 

Es una de las mejores canciones que he escuchado y significa mucho para mí.

Valeria en la toma de decisiones

Siempre apesto para elegir cosas. Todo me va mal. Justo hace dos semanas fui a una tienda a comprarme una blusa y la elegí grande sabiendo que me iba a quedar un poco grande. Como soy terca, igual la compré pensando que aunque estuviese un poco grande, se iba a ver bien. Hoy día, la blusa me cuelga y se me ve un súper escotazo no del todo sexy, al menos no para mí.

Cuando tomo decisiones, me dejo llevar. Me dejo llevar un chingo. Y yo sé, yo sé que muchas veces es lo que el corazón te dicte y mamada y media. Sin embargo, en esta "etapa" de mi vida, ya no me siento tan libre de tomar las decisiones que tomo. Sé que cada cosa tiene una consecuencia y que un gran poder conlleva una gran responsabilidad... (ok, nooooo) (PERO SÍIII). Me toma el doble del tiempo decidirme por algo. Le hablo o no le hablo. Me compro eso o aquello. Lo digo o no lo digo. Ensalada o hamburguesa. Café o dormir. Estudiar o hundirme en depresión. Tan, tan, taaaan difícil.

Las cosas son más complicadas ahora.

sábado, 13 de mayo de 2017

Uber experience

Hoy fue mi primer día como conductora de Uber. Fue una experiencia interesante. En todos los mundos posibles que había en mi cabeza, nunca en la vida me imaginé siendo "chofer temporal" de alguien. Pero es parte de vivir. Siempre pasan cosas inesperadas. Ya luego tendré pláticas de extraños my interesantes que contar. 

Al principio no quería. La verdad es que no manejo tan bien como para ser chofer de alguien y usar el GPS mientras manejo es algo que me asusta bastante porque cualquier distracción te puede hacer chocar. Aunque debo admitir que sí me la paso cambiando de canciones, texteando entre otras cosas mientras manejo. Estoy intentando hacerlo menos. Pero el hecho de traer a otras personas contigo, ya es muy muy diferente. 

La necesidad es algo que te obliga a hacer este tipo de cosas. La que te hace decir "pues ya qué, a chingarle". Como diría papá Bronco, a jalar que se ocupa. 

lunes, 8 de mayo de 2017

Perfumes

Amo los perfumes. Los buenos. Los de calidad. Los que no huelen corrientes. En su mayoría, los caros. O siquiera los "no tan baratos" porque nunca he olido un perfume barato que huela rico.

Ayer fui con mi novio a una tienda donde vendían perfumes y me encontré con uno que me hizo tener una experiencia completamente nueva y loca y demasiado interesante para mí. Normalmente cuando huelo los perfumes me gustan o no me gustan. Pero este en especial (y no recuerdo el nombre porque tonta yo, ni siquiera chequé) hizo que mi cerebro imaginara un escenario en donde pudiera oler ese perfume.

No lo imaginé precisamente en mí, sino en el ambiente, en el lugar en el que me encuentro. En mi escenario imaginario yo traigo un vestido rojo, el cabelo recogido, tacones blancos y un collar de perlas (fancy, huh?). Entro al bar de un hotel muy muy caro. Todo el mundo está elegante, mujeres en vestido, hombres en traje. El lugar es amplio y en medio del salón se encuentra la barra. El cuarto tiene una luz tenue proporcionada por unos 20 focos que decoran el techo, justo encima de la barra. En la barra hay gente tomando, en su mayoría whisky. Algunos fuman de esos cigarros con boquilla. En la esquina hay una gramola tocando jazz. Son los 50s.

Ya sé, qué chafa. Yo sé que los olores te hacen recordar mil cosas pero ésta es la primera vez que me hacen imaginarme cosas. Fue curioso.