viernes, 10 de junio de 2016

The one about the guy I like

Yo casi no tengo crushes.
Mis crushes los cuento con los dedos de una sola mano.
Y aquí están:

  1.  El amigo de mi primo/vecino que me gustó desde los 8 hasta los 12 años (o por ahí) 
  2. El niño que se sentaba siempre atrás de mí en la primaria. (12-13 años) 
  3. El chavo de la prepa que se me hacía súper guapo. (16 años) 
  4. Mi maestro de Inglés. (24 años) 
  5. El chavo del trabajo. (24 años) 

Son todos. No hay ni uno más. Si no lo cuento aquí, no fue relevante en mi vida porque no me gustó tanto. Tener crushes es horrible. Solo he sentido que he tenido un crush bien cabrón en mi vida y ése vendría siendo el último. Con los otros no tanto porque solo me gustaban. Nunca me obsesioné, nunca los perseguí, nunca me puse nerviosa al verlos ni feliz de que me sonrieran. Solo me gustaban. Excepto el último. Ahora, no sé si se deba a la edad, no sé si se deba a mi situación actual, no sé si se deba que me agarró en un momento único en mi vida en el que estoy más vulnerable a los crushes, pero pasó. Y es súper extraño. Es algo que jamás me había sentido de esta manera. Es algo… interesante. Interesante y a la vez frustrante porque sabes que solo es un crush. Quieres tenerlo pero sabes que siempre será tu crush. Es tu crush y lo admiras y lo adoras pero de lejos. Si me atreví a hacer un movimiento con el maestro de inglés fue por atrabancada y simplemente porque pensé que no tenía nada que perder y porque creí que ya era hora de volver al juego (?). Además de que ya no lo iba a volver a ver. Y eso. Solo pensé en escribir esta entrada porque considero importante escribir sobre el hombre más lindo que he conocido en mi vida (por unos 3 días), el hombre que me hizo prometerle que iba a tener más confianza en mí (y en unas herramientas de trabajo, lol) y el hombre que cada que lo veo me alegra el día. Aunque no me haga en su mundo. Aunque para él sea una tipa más. Aunque sea la persona más irrelevante del mundo.

Update 17/6/16
Bueno, no es que me arrepienta de lo que haya escrito aquí, porque no, fue algo que sentí en su momento, pero solo quiero dejar en claro que ahora ese tipo es un pendejo. Fin. 

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