viernes, 24 de junio de 2016

Sobre la vida y otras cosas

Hoy en la mañana me levanté pensando un montón de cosas. No recuerdo exactamente qué soñé, ni siquiera me acuerdo si soñé con todas las personas que recordé al levantarme o si simplemente las relacioné con algo en mis sueños. Pero las recordé. A todas aquellas personas que han cambiado mi vida.

Ayer, hablando con una persona nunca he visto en mi vida y sin embargo la conozco desde hace 9 años, le pregunté si no creía que fuera irónico el hecho de que, después de tantos años, después de tantas cosas, nos encontraramos los dos, cada uno acostado en su cama, apunto de dormir, hablando de personas del pasado y personas nuevas, y sobre todo de conjugaciones de verbos difíciles (como satisfacer).
Después de casi tres años de no hablar como antes, después de ambos tener a una persona importante en nuestras vidas y de no saber nada el uno del otro, después de haber estado todo el tiempo en comunicación y de repente nada. Y de la nada, todo. Y viendo cómo personas de su pasado regresan, y viendo cómo personas nuevas se van añadiendo a nuestras vidas. Es irónico. ¿Por qué seguimos hablando? ¿Qué es lo que ha pasado para que sigamos en contacto? ¿Es por cómo somos? ¿Nuestra personalidad? ¿Hemos desarrollado cierto cariño? Bueno, eso es obvio. Solo que no sé hasta qué grado.
Me estoy saliendo de la tangente.

El caso es que esa persona y ese sueño, me hicieron recordar todas las cosas por las que he pasado. Me hizo recordar a personas que ya no están y en el poco tiempo que estuvieron presentes en mi vida, y aún en ese corto periodo de tiempo, el impacto que hicieron en mi vida es impresionante. También me hizo pensar en aquellas que, como él, como mis amigos de toda la vida, siguen ahí. Y claro que los valoro a todos. Un tanto más (bastante más) a aquellos que se quedaron, por supuesto.

Es súper extraño saber de una persona después de un montón de tiempo que no la ves y ni siquiera ha recorrido tu pensamiento. Es aún más extraño cuando solías saber todo sobre esa persona, y significaba todo, y no te hacías en el mundo sin él. Es muy extraño y me pone nostálgica, pero ya no triste. Nunca más triste.

Es curioso los giros que da la vida.



viernes, 17 de junio de 2016

Sobre el rechazo y otras cosas

El rechazo es una cosa rara que he experimentado de varias maneras en mi vida. La primera y la más obvia: cuando te terminan. He pasado por esto dos veces. Y ya, ya sé sobre ese tipo de rechazo. Ya sé que es el más cabrón. Ya se que es el que te hace cuestionar toda tu existencia. Conozco otro tipo de rechazo, que es el de un crush y esto me ha pasado dos veces igual, la última es la más reciente. Y se sintió raro, y no fue algo tan directo como el primer rechazo de un crush pero se sintió de la misma manera y me recordó un montón de cosas y por un segundo volví a ser la Valeria de 12 años en frente del niño que le gusta.
Entonces este tipo de rechazo de ahora es diferente, es igual rechazo, pero se siente diferente, y no duele tanto, pero igual lastima mi ego. Igual me hizo dudar un poco de mí misma y de lo que había hecho para no sentirme como si no fuera suficiente. Igual me hizo sentirme triste.

Invité a salir a alguien. Alguien de quien no tengo ningún conocimiento. Solo lo invité a salir porque me gustó, porque casi nunca encuentro a gente que me guste, y porque pensé que no había nada por perder. Aquella persona muy amablemente (lol) se molestó en contestarme e incluso agregarme a Facebook. Después me siguió hablando y todo normal. Está claro que el interés no es el mismo. Está claro que después de haberlo invitado a salir, después de haberme expuesto de esa manera, porque sí, me abrí, le dije a alguien técnicamente que me gustaba, ya después de eso, él ya tiene en mente que puede hacer conmigo lo que quiera.

Y entonces eso. Me estoy poniendo un poco loca al respecto. Estoy sobreanalizando cada mísero aspecto, quiero hallarle sentido a cada jugada que hace, que si me habló, que si me saludó, que si le dio like, que si me dijo que cuándo le enseñaba a tocar el ukulele.

Esta entrada es una intervención de mí para mí:
Valeria, relájate un chingo. No forces nada, así no salen las cosas bien. No te sientas mal por no gustarle al tipo, Ni siquiera lo conoces. Solo porque no le gustes a él no significa que no le vayas a gustar a nadie más. Ya sé que te habías hecho ilusiones bien cañón, pero así te ha pasado antes, así que no importa. Ya lo superarás. Siempre has sabido superar este tipo de cosas. Sí sabes manejar el rechazo; ahorita estás en una etapa vulnerable y te dejaste llevar. Otra vez. Y eso pasa cuando te dejas llevar. Pero ya, don't worry. Si es, va a ser, y si no, no será.

viernes, 10 de junio de 2016

The one about the guy I like

Yo casi no tengo crushes.
Mis crushes los cuento con los dedos de una sola mano.
Y aquí están:

  1.  El amigo de mi primo/vecino que me gustó desde los 8 hasta los 12 años (o por ahí) 
  2. El niño que se sentaba siempre atrás de mí en la primaria. (12-13 años) 
  3. El chavo de la prepa que se me hacía súper guapo. (16 años) 
  4. Mi maestro de Inglés. (24 años) 
  5. El chavo del trabajo. (24 años) 

Son todos. No hay ni uno más. Si no lo cuento aquí, no fue relevante en mi vida porque no me gustó tanto. Tener crushes es horrible. Solo he sentido que he tenido un crush bien cabrón en mi vida y ése vendría siendo el último. Con los otros no tanto porque solo me gustaban. Nunca me obsesioné, nunca los perseguí, nunca me puse nerviosa al verlos ni feliz de que me sonrieran. Solo me gustaban. Excepto el último. Ahora, no sé si se deba a la edad, no sé si se deba a mi situación actual, no sé si se deba que me agarró en un momento único en mi vida en el que estoy más vulnerable a los crushes, pero pasó. Y es súper extraño. Es algo que jamás me había sentido de esta manera. Es algo… interesante. Interesante y a la vez frustrante porque sabes que solo es un crush. Quieres tenerlo pero sabes que siempre será tu crush. Es tu crush y lo admiras y lo adoras pero de lejos. Si me atreví a hacer un movimiento con el maestro de inglés fue por atrabancada y simplemente porque pensé que no tenía nada que perder y porque creí que ya era hora de volver al juego (?). Además de que ya no lo iba a volver a ver. Y eso. Solo pensé en escribir esta entrada porque considero importante escribir sobre el hombre más lindo que he conocido en mi vida (por unos 3 días), el hombre que me hizo prometerle que iba a tener más confianza en mí (y en unas herramientas de trabajo, lol) y el hombre que cada que lo veo me alegra el día. Aunque no me haga en su mundo. Aunque para él sea una tipa más. Aunque sea la persona más irrelevante del mundo.

Update 17/6/16
Bueno, no es que me arrepienta de lo que haya escrito aquí, porque no, fue algo que sentí en su momento, pero solo quiero dejar en claro que ahora ese tipo es un pendejo. Fin. 

martes, 7 de junio de 2016

A veces todavía me acuerdo

Sometimes I find myself thinking about the whole thing. All over again.
And it's not like I seem to do it out of the blue. It's because I force myself to think about it.
I force myself to remember.
I force myself not to forget.
And, while overthinking it, I realized that I don't want to forget.
I want to remember every single thing that happened.
I want to remember every tear, every stomach ache, every sleepless night.
I guess that's why I'm still a little bit bitter.
Because I don't want to forget.
And it's not because I want to hate you eternally.
It's because I don't want this to happen to me ever again.
It's like sometimes, if I'm having a great time,
If I'm madly in love with the new guy I just met,
If I have a major crush on someone who will probably never notice me,
These thoughts will remind me to be careful.
And so I will.