Yo sé cómo es todo. Que sí, que no, que ok, que una no es ninguna, que es un error y todos los cometemos. Luego viene la culpa, porque al momento no lo piensas. Es estúpido buscar culpables porque de todas formas siempre terminas contigo. ¿Quién fue responsable? Tú. Y nadie más que tú. Habiendo otros factores, estás cegada porque al final de todo, tú tenías la última palabra. Y es que ya sabías, ¿no? Te jactas de que todo lo sabes, que no te hacen, sino que tú misma te haces. La verdad no sé qué es más estúpido si el resultado viene siendo el mismo. Ah, ¡pero lo sabes!
Tienes algo diferente. Debo admitir que estoy sorprendida con tu habilidad de reprimir cosas. Definitivamente estos últimos años te han permitido cambiar y eso te ha hecho bien. Es raro porque aunque creas que vas en retroceso es todo lo contrario. Me atrevo a decir que tener este tipo de errores también es parte de crecer, solo espero que no se vuelvan recurrentes. Todo se vuelve más complicado conforme vas creciendo. Si no está complicado, probablemente sigas estancado en la misma época. Cuando tenías quince años y creías que tener relaciones antes de casarse era lo peor en el mundo. Y solo había eso:
Relaciones pre-matrimoniales: ✕
Relaciones post-matrimoniales: ✓
Después algo así:
Relaciones sin amor: ✕
Relaciones con amor: ✓
Luego:
Bebé antes del matrimonio: ✕
Bebé después del matrimonio: ✓
Y ahora nada es 100% correcto o incorrecto. Es una mezcla de todo y muchas de esas cosas están bien. Porque la vida no es blanco o negro, sino una escala de grises tan cabrona y cada cosa que te pasa, cada experiencia vivida, con cada año que transcurre, vas descubriendo un tono más fuerte de gris.
Entonces, aunque no esté bien, ya pasó. No serás la primera, ni la última, dijo mi mamá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario