He tenido tiempo postergando esta entrada pero como ya me urge que salga de mis borradores, pues aquí va:
La verdad, no sé si eres tú el que ha estado husmeando en mi blog. Una parte de mí quiere creer que sí eres tú porque eso significa que sigues al pendiente de mí y eso me eleva el ego, pero otra parte de mí no quiere creer eso porque publico un montón de cosas aquí que, o no quiero que sepas, o son terriblemente penosas y cursis. Pero da igual. ¿Verdad?
Esta entrada va para ti, otra vez. Creí que ya había dejado el 2015 atrás, pero siempre me encuentro sorprendiéndome a mí misma. Cada vez más seguido, de hecho.
Hay una canción que te dedico. Se llama Linger de The Cranberries. Escúchala. También la de All too well de Taylor Swift. Son de mis canciones favoritas. Cada vez que las escucho, me dan ganas de llorar. Supongo que algunos sentimientos nunca se van. También te dedico la de Still into you de Paramore y ésa va a ser tuya por siempre. Aunque ya no signifique lo mismo.
Creo que, otra vez, las cosas terminaron mal. Tanto de mi parte como de la tuya. (Un poco más de la tuya por manejar todo tan terriblemente mal, OTRA VEZ). Esto es medio en broma, eh. En broma medio en serio. Ya sabes que me gusta echar culpas.
Llegué a la conclusión de que las cosas iban a terminar inclusive peor de lo que ya tenía previsto cuando empezamos a hablar. Lo que sea que hiciésemos, tú no eres como David y es por eso que no es bueno hacer una amistad contigo, aunque te sorprenda. Aunque creas que él ha sido el amor de mi vida, no lo fue, no lo es, y la verdad dudo que lo sea. Tampoco tú, pero sí significaste más que él por el simple hecho de estar aquí.
Debo hacer hincapié en que no te odio. Sí me duele el estómago cuando pienso en ti y por eso he tratado con todas mis fuerzas evitarlo, pero no te odio. Cómo podría. No es que caigas mucho en mi gracia tampoco debido a todo el desmadre, pero lo hecho hecho está. Además que no puedo seguir siendo una inmadura rencorosa toda la vida. Me hubiese gustado manejarlo de otra manera. Me hubiese gustado tener la misma mentalidad back then, en el 2015, que ahora. Pero yo también era inmadura y me lo tomé todo tan pero TAN personal que terminó con todo lo que alguna vez me gustó de mí misma.
No sé si has pensado en esto o si te ha pasado, pero a veces cuando veo fotos o videos de nosotros, siento como si estuviese viendo a otras personas. Siento que el 2013-2014 pasó hace un montón y la verdad es que me desconozco y lo que me entristece más, te desconozco a ti. De hecho, una noche me entró una ansiedad terrible porque empecé a pensar que en realidad nunca te conocí y que esos dos años y cacho pasaron en balde. Me sentí como si eso hubiese pasado en otra vida, o como cuando no recuerdo la trama de un libro que leí el año pasado. Me frustra bastante cuando eso me pasa.
Fue una pena no haber estado en tu "desarrollo". No estar presente en tu transición de adolescente a adulto joven. En verdad me hubiese gustado estar ahí y ver en qué clase de persona te convertías/conviertes. Pero ésa sí es una de las pocas cosas en las que no me da pena, ni miedo decirte "gracias, pero no gracias". Quisiera que no me afectara (como lo hace) todo lo que pasó entre nosotros, quisiera poder dejarlo atrás y empezar algo bien tú y yo, con nuestras respectivas parejas, amigos como antes lo fuimos, pero soy terca y no quiero. Y no puedo, también.
Espero de verdad volver a hablarte en unos años. Espero que nos encontremos en algún centro comercial o en otra convención de cosas extrañas, en un restaurante, en una librería, en alguna tienda de videojuegos, o donde sea. Espero nos saludemos y no sea incómodo. Espero que me cuentes de todo lo que has conseguido y sentirme genuinamente feliz por ti. Y entonces te dedicaré Good in Goodbyes de Carrie Underwood :).
Escucho pura música pata, yo sé.