martes, 18 de octubre de 2016

Algo sobre David. Otra vez

Últimamente he tenido ideas raras. Ideas de que David y yo somos más de lo que aparentamos ser. Más de lo que la distancia nos deja ser.
Creo que nos llevamos muy bien. Creo que es una persona muy interesante con quien me gustaría pasar el rato tanto por internet como en la vida real.
Hace una semana nos peleamos. Él se enojó porque me contó algo suyo y no supe qué decirle. Yo me enojé porque al día siguiente le dije que me sentía triste y no se molestó en hablarme. O bueno, sí lo hizo. Horas después.
Esta relación debería ser simple. Solo dos amigos pasando el tiempo. Por alguna razón yo la estoy haciendo complicada. Por alguna razón soy yo la que se molesta cuando le habla de su primera ex, de su segunda ex, y de su tercera ex del año. Por alguna razón me dan celos y me encabrona que también pase tiempo con una ex de él a quien dejó porque, aunque la quería, no era suficiente.

Estoy escribiendo esto porque quiero dejar algo bien en claro. David y yo no somos compatibles. Y esto es algo que, aunque sí lo había pensado, acaba de sacudirme la cabeza. David es... raro. Él se cierra cuando no quiere hablar de los problemas y simplemente te deja de hablar para evadirlos. Él se enfoca en hacer bromas cuando hay temas serios para no ser consumido por esa seriedad. A mí me gusta hablar de los problemas. Me gusta afrontar las cosas como son y dejarlas bien claras de una vez por todas. No me importa pasar un mal rato si eso significa que arreglaremos los problemas. Yo siento que él está dispuesto a tomar y tomar y tomar y yo estoy dispuesta a dar y a dar y a dar hasta quedarme sin nada. Siempre he hecho eso por él. Siempre he estado convencida de que puedo seguir dándole porque el amor que tengo para darle a la gente nunca se me va a acabar. Pero él no está dispuesto a hacer lo mismo por mí y es ahí donde reside el problema. Que no es mutuo. Que nunca ha sido mutuo y nunca será mutuo.

Como amigos estamos bien. Como amigos nos llevamos excelente. Si cada quien toma su curso, no pasará nada. Ambos seguiremos apoyándonos. De verdad quiero que sea feliz y no dudo ni un poquito que él quiera lo mismo para mí. Es solo que la relación es complicada cuando estás pensando en la otra persona como algo más que amigo.

Así es cuando todo se complica. Pero qué bueno que ya dejé en claro que solo funcionamos como amigos. No puede haber otra manera. Aunque no funcionemos tan bien como creía como amigos, definitivamente estamos mejor así que como pareja.

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