viernes, 29 de abril de 2016

Out of nowhere

Me encuentro acostada en mi cama. Acabo de despertar de un sueño. Independientemente de si es pesadilla o no, siempre que te soñaba despertaba inquieta y con un dolor de estómago de los mil demonios. Así es como mi cuerpo asocia cualquier recuerdo de ti.

En el sueño estábamos en una mesa redonda. Tú, al lado opuesto de la mesa. Llegó un doctor a la habitación pero no lucía como un doctor real. Era de ésos que solo salen en las películas de terror, como un cientifico loco. Tenía unos lentes gigantes y un tapabocas que cubría casi toda su cara.  
Nos había pedido que nos preparáramos para la cirugía, así que nos tomamos unas pastillas que yacían en la mesa al mismo tiempo, como si lo hubiésemos ensayado antes. Procedió a amarrarnos las muñecas con los brazos de las sillas y decidió empezar conmigo.
— A ti te toca remoción del hipocampo.—Sentí presión en donde el hueso frontal y parietal se articulan y de inmediato un dolor horrible me poseyó.— Solo dolerán las meninges, después ya no sentirás nada. 

Cascadas de sangre escurrían por mi rostro y ciertamente ya no sentía nada de dolor, solo el ardor de la previa incisión. Yo estaba petrificada. Volteé a ver si estabas tan horrificado como yo pero parecías estar muy tranquilo, mirando hacia la mesa como no queriendo elevar la mirada. 
Terminó la cirugía, me puso un parche y fue entonces cuando volteaste a verme directamente a los ojos. Fue una mirada penetrante. De las que te nublan de recuerdos la cabeza. Debió haberme inundado de recuerdos, sin embargo, aunque sabía tu nombre, tu edad y tu sabor de helado favorito, ya no tenía más recuerdos de ti. Cerré con fuerza los ojos, logrando que los músculos de la frente se contrajeran y abrieran la herida que acababan de cerrar, lo que hizo que la sangre volviera a recorrer mi cara. 

Me encuentro acostada en mi cama. Me duele horrible donde antes se encontraba mi fontanela. 
Sigo teniendo recuerdos de ti. 



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