G me gusta. Y no sé qué tan bueno o malo puede ser eso. Me gusta mucho y no puedo evitarlo. Me gusta que me trate como niña, me gusta que sepa de muchas cosas, se me hace muy interesante y me trae como tonta.
De nuevo, me sorprende que alguien se llegue a fijar en mí. Cuando ya hay otros dos chavos interesados en mí, no sé por qué se me sigue haciendo raro. A veces quiero preguntar qué tengo de interesante, pero... ¿Se pregunta eso? ¿no debería yo saberlo ya? ¿No soy yo la que se conoce mejor?
No soy fea. Me gusta leer. Escribo bien. Soy inteligente. Soy educada. Soy noble. Siempre estoy dispuesta a ayudar a gente. Estudio medicina. Sé tejer. Sé coser (más o menos). Soy creativa. Soy detallista. No soy mala persona. No le deseo mal a nadie. Soy graciosa (eso se lo acabo de preguntar a mi hermana). Entre otras cosas que me ponen a pensar... What's there not to love?
Me gusta G. Y me gusta que me guste. Y qué afortunado porque me gusta. Y yo también, qué afortunada por gustarle si es que tiene buenas intenciones conmigo.
Pero sólo Dios sabe por qué hace lo que hace y por qué nos pone a personas en el camino cuando lo hace. Aunque G no se lo atribuya a Él, yo sí.
Es ahora cuando empiezo a orar porque todo salga bien. Es ahora cuando ruego por no salir lastimada y porque me dé la sabiduría necesaria para empezar una relación de nuevo o detenerla antes de que empiece.
No hay comentarios:
Publicar un comentario