jueves, 21 de julio de 2016
martes, 19 de julio de 2016
If you ask me, depression its a myth
Ya sé que he dicho que he pasado por depresión. Ya sé que he dicho que me he sentido perdida. Pero a veces escucho a la gente hablar de la depresión de una manera tan profunda y desconocida que creo que nunca la he experimentado.
Sí he sentido la tristeza horrible. Sí he sentido el rechazo y la comparación, la decepción y el desamparo. Pero no creo que haya pasado por la depresión. Solo tristeza que se sentía infinita, tal vez.
Ahora no me siento así. Sí estoy un poco perdida pero no necesariamente triste. Estoy haciendo mis cosas, me estoy manteniendo ocupada.
No he experimentado la depresión a pesar de haber pasado por cosa "difíciles" Hell, hay gente que ha pasado por cosas aún más difíciles y no por eso dicen tener depresión, ni se dedican a medicarse o a buscar ayuda profesional. Porque la depresión es común. Porque sentirse triste es normal. Porque a todos nos pasa de vez en cuando.
Porque así son las cosas. La vida es una constante prueba de retos. Y si puedo con aquello, puedo con esto. Y así va una, pudiendo con todo.
Y entonces es eso. Llevo 9 días seguidos trabajando de 6 am a 3 pm. Llevo dos meses y medio durmiendo poco menos de 4 horas cada día. Llevo 4 años trabajando y estudiando al mismo tiempo. Llevo 3 años cuidando 4 perros y mantiéndolos. Llevo 3 años seguidos, sin día de descanso, limpiando todos los días mi habitación desde que se duermen los perros con nosotras. Llevo 1 año aguantando mi mal humor y echándome porras, y haciéndome la valiente, y teniendo desequilibios emocionales cabrones, y extrañando, y cuesionándome todo, y esforzándome y saliendo adelante y buscando más retos y queriendo seguir aprendiendo y con más y más ganas de vivir. Llevo 24 años viva. Y nunca se me ha cruzado por la cabeza la idea de morirme.
Sí he sentido la tristeza horrible. Sí he sentido el rechazo y la comparación, la decepción y el desamparo. Pero no creo que haya pasado por la depresión. Solo tristeza que se sentía infinita, tal vez.
Ahora no me siento así. Sí estoy un poco perdida pero no necesariamente triste. Estoy haciendo mis cosas, me estoy manteniendo ocupada.
No he experimentado la depresión a pesar de haber pasado por cosa "difíciles" Hell, hay gente que ha pasado por cosas aún más difíciles y no por eso dicen tener depresión, ni se dedican a medicarse o a buscar ayuda profesional. Porque la depresión es común. Porque sentirse triste es normal. Porque a todos nos pasa de vez en cuando.
Porque así son las cosas. La vida es una constante prueba de retos. Y si puedo con aquello, puedo con esto. Y así va una, pudiendo con todo.
Y entonces es eso. Llevo 9 días seguidos trabajando de 6 am a 3 pm. Llevo dos meses y medio durmiendo poco menos de 4 horas cada día. Llevo 4 años trabajando y estudiando al mismo tiempo. Llevo 3 años cuidando 4 perros y mantiéndolos. Llevo 3 años seguidos, sin día de descanso, limpiando todos los días mi habitación desde que se duermen los perros con nosotras. Llevo 1 año aguantando mi mal humor y echándome porras, y haciéndome la valiente, y teniendo desequilibios emocionales cabrones, y extrañando, y cuesionándome todo, y esforzándome y saliendo adelante y buscando más retos y queriendo seguir aprendiendo y con más y más ganas de vivir. Llevo 24 años viva. Y nunca se me ha cruzado por la cabeza la idea de morirme.
lunes, 4 de julio de 2016
Entrada motivacional
La siguiente entrada puede que se lea tonta. Puede que jamás en la vida pueda decir estas palabras en voz alta ni aceptar que algún día las dije.
Siempre, siempre, siempre, en algún punto del día, me pongo a pensar en el pasado. Y ya no tanto en cosas de mi ex, porque ya a este punto es bien raro que se me cruce por la mente, sino algo más reciente que eso o algo muchísimo más antiguo.
Pienso en la Valeria que nunca había tenido novio, que estaba empelotada con alguien que nunca conoció en persona, que lloraba y lloraba y juraba que algún día lo iría a visitar y todo estaría bien porque se enamorarían igual en persona. Pienso en la Valeria que tomó el coraje para dejar de hablarle porque consideró que las cosas nunca habían sido más injustas para ella y que ciertamente se merecía alguna explicación y definitivamente algo muchísimo mejor. Pienso en la Valeria que entró en un tipo de depresión y aunque, como ahora, no recuerdo exactamente cómo se sentía la depresión, igual le tengo miedo. Le tengo miedo pero lo relaciono con una pequeñísima parte de mi vida. Lo cual está bien. Lo cual es perfecto. No me han deprimido tanto. Ni tú, ni él.
Después pienso en la Valeria poniendo sus cosas en orden, terminando la prepa, escogiendo una carrera, estudiando un idioma.
Luego viene la Valeria que volvió a creer en el amor. Luego vino la Valeria con un complejo de superioridad increíble que la hacía ver toda snob. Viene la Valeria que creía ser adulta a los 21 y le reclamaba a un niño de 18 años que por qué no era lo suficientemente maduro. La Valeria de 21 años no era tan madura como ella creía porque todavía se daba el lujo de intentar manipular a las personas. Aunque con buenas intenciones, tenía esta idea de que así, y solo así, las cosas estarían bien mientras estuvieran en su poder.
Después vino la Valeria de 23 años la cual pasó por muchísimas facetas este último año. La primera: El estar tan pero tan pero tan pero TAN enamorada de alguien que ya llevaba 2 años conociendo pero que nunca jamás se había puesto a pensar en realidad cuánto lo amaba y todo lo que haría por él. Porque no era solo estar enamorada y estar pasando por esa etapa en la que crees que todo está bien y te vas a casar con la persona porque es la indicada, sino es querer apoyarlo y estar ahí con él y ver cómo crece y hacerlo simplemente una mejor persona. Considero que mi último año como novia, fui la mejor novia posible. No sé por qué sigo pensando así cuando evidentemente todo estuvo de la cola y lo estaba perdiendo, pero yo así lo sentía antes de que todo pasara.
Después vi a la Valeria más inmadura de toda la existencia mundial del mundo en la Vía Láctea (?). La Valeria depresiva. La Valeria que se hacía de menos. La Valeria que se la pasaba comparándose con el nuevo amor de la persona que más amaba en todo el mundo. La Valeria que no entendía cómo este tipo de cosas pasaban así como así. Ese año fui la Valeria más contradictoria del mundo porque no aplicaba lo que dije que ya no haría o que sí haría en situaciones así. Esa Valeria se perdió en muchísimas cosas. En la música, principalmente, en los libros, de rato en rato, en el trabajo, en nuevos hobbies, en todo menos en los estudios. Me perdí completamente y así como me perdí, y por más cliché que pueda sonar, me encontré de nuevo.
Esta Valeria que escribe todo eso que puede sonar estúpido, cursi, ñoño, lo que sea, ha aprendido un montón de cosas en los últimos 4 años. Esto por lo que he pasado, todo, absolutamente todo, no simplemente los pedos en las relaciones y sentir el rechazo y la comparación y el desamparo y todas esas cosas que suenan feas, nos ayudan a crecer como personas. Así que está bien que nos pasen cosas malas. Está bien, porque cuando pasa todo eso, somos unas personas completamente diferentes. Y nos da madurez y nos hace ver la vida de una manera muy MUY diferente.
Me he vuelto una persona bastante sarcástica y un tanto altanera. Más de lo que ya era. Me he vuelto desconfiada y criticona y a veces siento que odio el mundo un poco más de como lo odiaba antes. Y sé que esas cosas son malas, pero así como siento todo eso, la honestidad, la nobleza, el intento de no juzgar a las personas por la primera impresión, el hecho de analizar las cosas de una manera muy diferente para intentar hallarle el lado bueno a todo, el hecho siento que amo más de lo que nunca amé antes y de que ahora tengo una visión completamente diferente de las relaciones, de mi familia, de mi situación actual, es algo que se ha ido reforzando, es algo en lo que he mejorado indudablemente. Veo la vida de una manera diferente. Sí me siento perdida todavía, y espero que ese sentimiento no se vaya nunca porque es lo que me motiva a tratar con otras cosas y es lo que me da la oportunidad de descubrirme. Considero que la Valeria de 24 años ya sabe amar como antes no supo, ya sabe ver la luz al final del tunel ante cualquier desventaja, ya sabe un poco más sobre las personas y cómo actúan y por qué actúan de tal manera e incluso predecirlas. La Valeria de ahorita tiene un montón de ganas de ser la mejor persona posible. Tiene ganas de seguir viviendo y aprendiendo y sobrellevando cualquier obstáculo que se le presente. Se cree capaz de poder hacer muchísimas cosas y aunque el miedo al fracaso siempre estará ahí, todas las cosas por las que he pasado son una prueba más de que todo lo puedo, de que todo pasa y de que nada dicta el fin del mundo.
Sentí la necesidad de escribir esto porque a veces consdiero que es importante recordarme dónde estoy y lo que he hecho para estar aquí, así como todas las cosas que me han hecho o simplemente me han pasado. Estoy eternamente agradecida con las personas que me obligaron a cambiar de una manera tan drástica. Y si tuviera que pasar por lo mismo para volver a sentir todo esto que siento ahora, lo haría de nuevo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)